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Siempre se ha percibido la fuerza de la República Popular de China, en su mercado interno y a su potencial de crecimiento. No obstante, un trabajo del Dr. Jorge Castro, Director del Instituto de Planeamiento Estratégico de Argentina, ubica la fuerza de China en su estructura de costos, que sería incomparable con la de cualquier otro país industrial del mundo.
Y es que el costo laboral de China, en condiciones iguales de calificación y educación, sería el tres por ciento del Japón y el seis de Taiwán o Corea del Sur. Sin embargo, se advierte que las exigencias de ahora para poder incorporarse a la Organización Mundial del Comercio, son mayores que años atrás, ya que el crecimiento chino depende de una transformación institucional de su capitalismo de mercado.
En este sentido, elementos perturbadores serán el desempleo y el mantenimiento de la gobernabilidad, pues las reformas implican la modificación del status de las empresas estatales y la pérdida de empleos en ellas. Se espera que en los próximos 10 años, habrá un crecimiento del desempleo del 20 por ciento de la población económicamente activa.
El sector rural también sería un problema porque la apertura de su mercado de alimentos provocará que 150 millones de campesinos tengan que abandonar el campo. Es un obstáculo estructural que le impide mejorar sustancialmente los niveles de productividad del agro y así poder competir internacionalmente. |