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EDITORIAL
No pasa nada en Darién
Esa ha sido la frase preferida de éste y el anterior gobierno, en torno a una serie de hechos de violencia que han perpetrado en esa provincia irregulares colombianos. En principio se trató de ocultar la situación, pero el ataque que se registró ayer demuestra que el asunto es serio y hay que ponerle atención. Adoptar la política del avestruz, en nada soluciona el problema. Ya sectores darienitas hablan de desplazarse hacia la capital, ante el temor a las incursiones de paramilitares y guerrilleros colombianos. Mientras, el gobierno analiza como reforzar la frontera y reparar las pocas naves del Servicio Aéreo Nacional, los irregulares colombianos atacan a la población civil y a los policías. Los burócratas y estrategas desde sus despachos y oficinas refrigeradas de la capital sostienen las inconveniencias y conveniencias de involucrar a Panamá en el Plan Colombia, pero los darienitas viven la realidad del conflicto y nadie les puede venir con cuentos. De hecho, Panamá ya está inmersa en el Plan Colombia. La violencia ha desbordado las fronteras del país vecino y el gobierno debe actuar rápido y reforzar adecuadamente Darién y Kuna Yala. Los guerrilleros, paramilitares o bandoleros no puede ingresar impunemente a tierras panameñas y hacer lo que les viene en gana. Darién está lleno de gente pobre y trabajadora, que no comparte la violencia, por eso los irregulares colombianos tienen que sacar sus manos de esa provincia, cuyo pobladores quieren vivir en paz. Los panameños se preguntan en qué ha quedado el pedido de ayuda de 30 millones de balboas solicitado a Estados Unidos para enfrentar las repercusiones del Plan Colombia. Por años nos han amenazado con el cuco de la guerrilla y de los paramilitares colombianos, pero el cuco ya está aquí. Ahora hay que actuar. No podemos aceptar que se continúe con el secuestro de panameños y el tráfico de armas y drogas a través del Darién. El gobierno debe poner mano firme y no hacerse de la vista gorda ante el ingreso de esos irregulares. Los darienitas no se pueden convertir en desplazados en su propio país, a causa de una guerra absurda que hay en Colombia.
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PUNTO CRITICO |
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