|
EDITORIAL
Indiferencia patriótica
Los panameños hemos perdido en las últimas décadas la sensibilidad patriótica y prueba de ello es que los comerciantes faltando 21 días para la celebración de las efemérides patrias no tienen en sus locales una banderita, el escudo de armas, ni nada que simbolice las fiestas patrias.
No sabemos en qué estriba este cambio de mentalidad, pero los comerciantes se inclinan más por promocionar el Halloween y la Navidad con elementos extraídos de la cultura sajona.
Otrora por este período los ministerios e instituciones del Estado desempolvaban los ornamentos de las festividades del mes de la patria y las emisoras preparaban desde ya programas especiales para emitirlos en ocasión de la fundación de la República, el Día de la Bandera, el Primer Grito de Independencia y la Secesión de Panamá del imperialismo español.
Las calles citadinas en los últimos tiempos están nostálgicas de las Dianas que alegraban en las madrugadas. Incluso, los colegios desfilan sin la música de otros tiempos como cuando rivalizaban las bandas del Instituto Nacional y el Artes y Oficios. Gran culpa de que se haya perdido el fervor patriótico la tiene el Ministerio de Educación porque dividió los desfiles en dos paradas. Con esto, eliminaron el atractivo que era para los ciudadanos todo el día en la calle presenciando estos vistosos desfiles hasta entrada la noche. También a las bandas les falta originalidad en sus composiciones, por lo que ahora brillan por su profesionalismo las llamadas bandas independientes que capitalizan el deseo de rendirle homenaje a la patria personas adultas a quienes no ha menguado el entusiasmo.
Al dividir los desfiles que terminan ahora unos minutos después del mediodía, se desactivó la economía informal de ventas de raspados, algodones de azúcar, carne en palitos y comercios menores ya que en horas de la tarde, la capital de la República es una ciudad desierta. Todo porque los gobernantes no quieren pasar el día tomando sol, cosa que a los estudiantes no les afecta y gozan del espectáculo. Aparte de que en las fiestas patrias los citadinos siempre visten sus mejores galas, pero en los últimos años el comercio no incentiva esta iniciativa de lucir nuevas indumentarias.
Todavía estamos a tiempo para devolverle el antiguo esplendor a los desfiles patrios tal como ocurre en La Chorrera y La Villa de Los Santos. Y los comerciantes deben ponerse una mano en el corazón para sentir que esta patria es de todos, no de unos cuantos y está esperando días mejores.
|
PUNTO CRITICO |
 |
|