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EDITORIAL
Gasolina y canasta básica
El alza de los precios internacionales de los derivados del petróleo amenaza con disparar la canasta básica familiar en Panamá, país donde la mitad de su población vive en pobreza. En una estrategia para mejorar sus economías, los países productores de petróleo han disminuido su producción de crudo y sus inventarios. Al mantenerse la demanda y reducirse la oferta, se ha provocado un lógico incremento en el precio del barril de crudo. La situación se inició en marzo, pero es ahora cuando los consumidores panameños empiezan a notar los efectos. Hace siete meses, el barril de crudo se adquiría en el mercado internacional en 11.98 dólares, hoy su precio es de 23.00 dólares, casi se ha duplicado. El precio de paridad por galón de gasolina que vende la Refinería Panamá a las petroleras se incrementó entre marzo y octubre de 48 centésimos a 76 centésimos. El precio de la gasolina localmente aumenta conforme avanza la cadena de comercialización que incluye a la Refinería, petroleras, concesionarios y el impuesto que cobra el gobierno, que actualmente es más de 61 centésimos por galón en la gasolina y 25 centésimos en el diesel. Hoy el galón de gasolina se adquiere a un precio promedio de 1.73 balboas, unos 28 centésimos más que en el primer trimestre del año. Sin duda, toda esa situación provocará un aumento considerable en la canasta básica familiar que se ubica actualmente en 223.07 balboas y que en el período 1994-1999, se incrementó en 25 balboas. El sector empresarial ya ha dado una voz de alerta y sugerido la posibilidad de eliminar temporalmente el cobro del impuesto a los derivados del petróleo. Sin embargo, el gobierno enfrenta dificultades financieras y será difícil, que acceda a esa recomendación. Con los precios de la gasolina y diesel liberados, a los consumidores panameños que gastan 4 de cada 10 balboas en transporte y comunicaciones, sólo les quedará amarrarse el cinturón.
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PUNTO CRITICO |
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