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Hay personas que solo saben de mal humor, que una sonrisa es tan rara en ellos como ver un extraterrestre, verde y con antenitas púrpura, comprando zapatos en la Central.
Las oficinas se convierten en verdaderos campos de batalla. Siempre andan con un carón, y le encuentran la quinta pata al gato en toda circunstancia. Sea cual sea la situación, esta gente refunfuña, critica, pelea, grita, y se enemista con los compañeros. No saben nada de cordialidad, de espíritu de cooperación, de amabilidad, de trabajo en conjunto. Para estas personas el mundo es un ring de boxeo, los otros, todos los otros son rivales, contrincantes.
Para el resto del grupo es un dolor de cabeza tratarlos. Es insufrible este tipo de gente a la que todo le molesta y siempre anda con el ceño fruncido. Muchos de ellos son en realidad personas acomplejadas, quienes -por un lado- creen que todos les tienen ley les quieren hacer daño. |