Jennifer Vilk , de 37 años, salió solo con dos rasguños en las plantas de sus manos de las faldas del Volcán Barú. Caminó una hora con los tres moradores de Volcán que la encontraron a las 12: 00 p.m. de ayer.
Esta ciudadana norteamericana que es miembro del cuerpo de Paz de los Estados Unidos, salió con una sonrisa dentro de la espesa selva en la cual había permanecido dos noches y un día y medio.
Su condición de salud es estable y fue trasladada en helicóptero desde los llanos del Parque Nacional Volcán Barú hasta el helipuerto en el Hospital José Domingo de Obaldía, donde el personal de emergencias médicas de la Caja de Seguro Social, la trasladó hasta el Hospital Regional de David.
Mantuvo toda la distancia un pañuelo blanco en la mano cuando veía pasar el helicóptero, pero no fue posible que la vieran. Nunca perdió la esperanza de que iban a salir con vida y decidió quedarse sentada a orillas de un camino hasta que llegaran los rescatistas.
Santiago González, Rodrigo Moreno y Otilia de Moreno, residentes de Paso Ancho, decidieron caminar hoy hacia la cima del Volcán Barú para buscar a la extranjera.
Desde las 9: 00 a.m. se internaron en la selva y a las 12: 00 a.m, después de un silbido por parte de los rescatistas, escucharon el grito de la norteamericana que se llenó de alegría cuando la encontraron, después los miembros del SINAPROC encontraron a las tres personas que andaban con el perro "Tobi" que fue el primero que llegó donde estaba esta ciudadana.
Le agradeció a todos los panameños por buscarla cuando estaba perdida en la selva.
Santiago González dejó de trabajar para ir a buscar esta norteamericana, que a pesar que no la conocían pensaron que era importante buscarla y ahora se sienten satisfechos por esta acción.
Un nuevo grupo de búsquedas se desplazaron desde temprano para buscarla por los lugares de este parque y a pesar que llegaron a la cima del Volcán Barú.
El Comando sur de los Estados Unidos había enviado dos helicópteros desde la base de Honduras para rescatarla.
Jeniffer tomó agua de las hojas de los árboles para sobrevivir, mientras llegaba el rescate aunque reconoció que nunca tuvo temor por los animales que hay en la selva.