Le metieron un tiro en la espalda injustamente.
Caminaba tranquilamente cerca de la barraca Goodyear, en avenida Ancón cuando inesperadamente la comunidad delictiva decidió formar el tiroteo cotidiano.
Los facinerosos disparaban a diestra y siniestra sin importarles la hora, el lugar, ni las personas inocentes que no tenían nada que ver en sus fechorías.
Las balas iban y venían y en medio de la balacera quedó atrapado Pedro Rivas Rodríguez, de 47 años, quien resultó herido en el lado izquierdo de la espalda.
En cuestión de segundos la sangre comenzó a brotar de la espalda de Rivas y un dolor profundo se apoderó de él, mientras tanto los forajidos siguieron tirando bala hasta que la sirena de un patrulla de la Policía Nacional se hizo escuchar.
Los uniformados socorrieron a Rivas y lo trasladaron a la sala de Urgencias del Hospital Santo Tomás, en donde fue ingresado a la 1: 50 de la tarde.
Rivas corrió con la suerte de no ser herido mortalmente, pero de seguro el episodio le quedará grabado en la mente como el día que más cerca ha sentido el frío de la muerte.
Según fuentes policiales, Rivas reside en la comunidad de Lucha Franco, en Alcalde Díaz y fue abaleado cuando se dirigía a su faena laboral.
Los informes preliminares apuntan a que el intercambio de disparos se dio por rivalidades entre pandilleros que operan en las cercanías a la barraca Goodyear.
Quedar atrapado en medio de un tiroteo de malhechores es peligroso porque las balas no tienen ojo y pueden afectar la salud y peor aún, causarle la muerte a cualquiera. Mientras los asesinos siguen libres haciendo de las suyas.