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EDITORIAL
Año escolar
El Ministerio de Educación decidió prorrogar hasta fines de diciembre el calendario escolar. La medida es consecuencia de la paralización de labores por más de una semana que adoptaron los gremios docentes.
De manera irresponsable, maestro y profesores de los colegios y escuelas públicas decidieron suspender sus labores, bajo la excusa de defender la autonomía de la Caja de Seguro Social y exigir el reintegro del director Juan Jované.
El gremio magisterial incluso se anticipó a las decisiones del Frente por la Defensa de la Seguridad Social, que sólo había aprobado una paro de 24 horas y para colmo, retornaron a labores un día después de lo acordado por la organización que aglutinaba a los grupos pro Jované.
Hoy los afectados son más de 700 mil estudiantes. Se perdieron horas de clases y como dice el refrán: el tiempo que se va no vuelve más y si vuelve no es igual. Ahora, el año escolar debería estar finiquitado en la primera quincena de diciembre, será extendido hasta el 30 de dicho mes.
Pero será una extensión de mentira. La semana y tanta de clases que se perdió no se recuperará. Para nadie es un secreto que cuando entra diciembre los chicos están pensando en graduaciones, Navidad y Año Nuevo. Es propio de la época y de la juventud, que como todos piensa ya en esos días en la diversión tras un largo año de estudio.
Lo sucedido debe llamar a la reflexión de la dirigencia magisterial. Ellos deben pensar en los alumnos que están formando. Estos chicos que constituyen el futuro de la Patria merecen una adecuada enseñanza. ¿Por qué se pierde clases de manera inncesaria?.
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PUNTO CRITICO |
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