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Mal podría no estar de acuerdo con otorgarle todos los méritos y vítores por los grandes momentos que el Mano de Piedra le ofreció a los panameños, al mundo entero y al país en el difícil deporte de las Narices Chatas, cosa que también hicieron otros panameños en otras disciplinas del deporte, en la cultura, la ciencia, etc. y que bien pueden ser comparables, porque han hecho sentir a la patria en el ámbito internacional.
No se trata tampoco de regatearle mil balboas por lo que hizo o no, se trata si, de que la situación económica de país no está nada bien (dicho por el propio gobierno), que no hay dinero para nombramientos, cuando la pobreza y pobreza extrema cabalgan a sus anchas, mientras hay más desocupados, porque el Estado y la empresa privada despiden cada día a muchos trabajadores.
Se trata si de que Roberto Durán no es un hombre sin recursos, ni se encuentra en una posición económica que le urja una pensión vitalicia tal, en un claro irrespeto a las miles de familias panameñas a quienes no les llega ni para el alimento diario, en un claro desprecio a los miles de niños que de alimentos sólo saben de oídas.
¿Cómo puede ser posible?, que mientras muchos niños de todo el país han muerto de inanición, no asistan a la escuela, ni tienen acceso a la salud por falta de recursos, se pretenda regalar mil balboas a un panameño, que no es no que se lo merezca, sino que no existen las condiciones, y si no hay dinero para darle a los que verdaderamente lo merecen por sus condiciones paupérrimas y miserables en que viven, se le pongan mil balboas en una bandeja de plata a quien en sus muy buenos momentos amasó más de 30 millones de balboas: esto es para que él (Durán) le estuviera dando esas ayudas a los pobres como lo fue él, como lo hacen a través de otras formas Kelly, Mariano Rivera y otros, que han ganado mucho menos que dinero, pero que han tenido la visión de ahorrar, invertir, etc.
Vuelvo y repito no es que no lo merezca, pero se trata de privilegiar a un panameño en detrimento de otros con muchas más necesidades y que igual son panameños que merecen que el Gobierno voltee la mirada hacia ellos.
A Durán quiero invitarlo a que en una actitud de desprendimiento y buena voluntad, ceda esos mil balboas a diez familias panameñas necesitadas a razón de 100 balboas cada una, que se lo van a agradecer toda la vida. |