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FAMILIA
EL PAPEL DEL ADULTO EN LAS DIVERSIONES INFANTILES ¿Sabes cómo jugar con ellos?

Tomado de
Internet
El juego es fundamental para el desarrollo del niño. Es su medio de expresión y de aprendizaje. Se sumerge en él como pez en el agua; le es fácil transformarse en un león o en un príncipe, construir una torre con cubos de madera o rasgar y pegar papel. La presencia de los papás en sus juegos es esencial para que adquiera la seguridad, que más tarde le permitirá divertirse solo. El juego es la mejor forma para conocer al niño. Expresa sus dudas, sus temores y sus alegrías. Manifiesta su temperamento, sus capacidades y la conducta propia de su edad. Cuando jugamos con él dejamos que también nos conozca: ¿cómo reacciona papá? ¿qué está pensando mamá? Jugando le transmitimos cariño y vamos construyendo su autoestima. Una caricia, un abrazo de aprobación, una sonrisa, un apretón de manos, lo hacen sentir importante. Le estamos enseñando a ser feliz. EL JUEGO ES UN LENGUAJE El juego es el modo de expresión del niño. Él imita lo que ve en su entorno y lo comunica jugando: reproduce los sonidos de los animales (guau-guau, pío-pío, muuu), los gestos de los hermanos y los movimientos de los papás: la niña acuesta a la muñeca, saca las ollas, prepara la comida y juega a las "mamasitas"; y al niño le encanta conducir un carro y volar un avión. Cuando los papás están presentes en esas diversiones le enseñan, sin notarlo, patrones de comportamiento. Todo juego tiene sus reglas y los papás muestran cómo respetarlas. Si aprende a obedecer las instrucciones del juego, más adelante, sabrá acatar los consejos cuando se le corrija. Esta etapa es fundamental para adquirir una conducta que facilite las relaciones sociales. Pero enseñar normas no es sinónimo de rigidez, al contrario, se interiorizan comportamientos de modo fluido. Con el juego abrimos la puerta a una virtud esencial: el sentido del humor. Reír juntos ayudará a evitar conflictos más adelante. El niño necesita la presencia de ambos, papá y mamá, en sus juegos. Algunos juegos serán más fáciles para el papá y otros para la mamá. ¿COMO JUGAR CON UN NIÑO? Es muy sencillo. Consiste en sacarle partido a cada acontecimiento. Al niño todo le interesa, desde la cuchara de palo, el computador, la hormiga o el sol; hasta el portero del edificio. Todo se puede aprovechar como estrategia de juego. Basta tener a la mano elementos variados como: papel para pintar, rasgar o doblar; colores, crayolas, marcadores, vinilos; mantas, utensilios de cocina, zapatos de papá y mamá; lentejas, azúcar, harina; pegante. Cualquier objeto brinda alternativas variadas a la hora de jugar. Ensaye: sólo con dibujarle una rayita en el bigote, él se siente todo un personaje. PROPICIE JUEGOS SENCILLOS Comparar las partes del cuerpo: los dientes, las manos, la piel de la cara, los dedos de los pies... de papá y mamá, con los del niño. Cambien de roles: actúen como si el niño fuera para el trabajo y usted para el colegio. Cuéntense cada noche cómo le fue a cada uno, cómo se sintieron. Resulta ameno y práctico dar cabida a las experiencias agradables y desagradables que puedan haber vivido durante el día. VOLVER A SER NIÑOS Aunque sea tan fácil jugar con un niño de esta edad, algunos se rinden antes de empezar. ¡Pero inténtelo! Vuelva a ser niño y redescubra facetas suyas que ha olvidado. La ternura, la inocencia, la creatividad del niño despiertan sentimientos afectivos para el resto de la vida. Recuerde que nunca es tiempo perdido estar con él; dará su fruto a largo plazo. No sienta el juego como un oficio más, pues le transmitirá un mensaje negativo a su hijo. Al contrario, sumérjase en el juego y aproveche este rato para invertir en el crecimiento de ambos.
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Recuerde que nunca es tiempo perdido estar con él; dará su fruto a largo plazo. No sienta el juego como un oficio más, pues le transmitirá un mensaje negativo a su hijo. Al contrario, sumérjase en el juego y aproveche este rato para invertir en el crecimiento de ambos.
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