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EDITORIAL
El panameño todo lo quiere gratis
El paternalismo de algunos gobiernos, sobre todo los militares, logró transformar la mentalidad de muchos panameños a tal punto que mostraron una dependencia gubernamental, en espera de que el gobierno les resolviera todos sus problemas. Los estudiantes fueron declarados "hijos predilectos de la Revolución" y eso implicaba que no se podía fracasar a ningún alumno. Los alumnos se llegaron a igualar al mismo nivel de los docentes e hicieron causa común con todos los problemas que tenían los profesores. Era la época en que FENAMUDE, la FEP y las organizaciones magisteriales se distinguieron por ser afines en sus acciones. Los panameños con el tiempo no pudieron sacudirse de la idiosincrasia que dominó sus vidas y empezaron a fallar como contribuyentes. No pagaban los servicios públicos de agua, luz y teléfono; acumularon una alta morosidad en el pago de la vivienda y se endeudaron con las instituciones de crédito como un fiel reflejo del endeudamiento del país con las organizaciones de crédito. La generación de relevo de ciudadanos no ha podido librarse de este estigma y todavía quedan núcleos de población que son indolentes y rechazan el progreso. Estos conglomerados quieren vivir rumiando sus miserias y frustraciones con la nostalgia del barrio citadino, del patio criollo con un fatalismo prefabricado. En ruta al Siglo XXI, estos conceptos tienen que desaparecer y una nueva actitud deben adoptar los panameños. Hábitos progresistas, conciencia patriótica y exaltar los valores éticos y morales porque ese es el reto del destino. Hay que acabar con "la hora panameña" de que llegamos tarde a todo compromiso. Así mismo, la casi convicción de que este país no lo compone nadie porque eso es fomentar el negativismo. Estimamos que hace falta un rearme moral para liberarnos del estigma del que hemos hecho referencia y que ha derivado en que el panameño todo lo quiere gratis.
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PUNTO CRITICO |
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