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Esta semana se rinde homenaje a ese compañero que siempre nos estimula con la cultura y la orientación. Ese que en nuestras noches de desvelo acude con su sabiduría a ayudarnos a conciliar el sueño. Ese que, sin pedir nada a cambio, solo espera de nosotros que atendamos su llamado para ser cada día mejores ciudadanos.
Nos referimos al libro, fuente inagotable de conocimientos que entre sus páginas, envueltas en la fantasía o la realidad, contribuye a forjar una mejor personalidad proyectada hacia la sociedad.
El día del libro fue instituido por el doctor Octavio Méndez Pereira, cuando fungía como ministro de Educación, por decreto 55 de 16 de julio de 1926, siendo presidente Rodolfo Chiari.
Entre los propósitos de esta celebración se encuentra el despertar el hábito de la lectura y el fomento de la cooperación privada para el desarrollo de las bibliotecas escolares de todo el país.
En 1942 se creó el Comité Pro Difusión del Libro y Fomento de Bibliotecas, el cual organizó la primera Semana del Libro que culminó el 11 de julio de 1942, con la inauguración de la Biblioteca Nacional.
En 1943 se celebró la primera Feria Nacional del Libro y se fundó la Sociedad Amigos del Libro. Esta Asociación promovió la creación de un concurso literario en los géneros de novela, cuento y biografía, que puede considerarse como el antecedente del Premio Nacional del Literatura Ricardo Miró.
Mediante decreto No. 237 del 27 de mayo de 1957 y por iniciativa del Dr. José Daniel Crespo se estableció la Semana del Libro que se efectúa desde entonces del 22 al 29 de septiembre. |