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Un primer borrador de los planes militares de Estados Unidos para una ofensiva sobre Irak tomó estado público ayer domingo, y los congresistas manifestaron su confianza en que habrá un amplio apoyo legislativo para una campaña militar, con o sin respaldo de la ONU.
Los planes incipientes del Pentágono para una ofensiva militar "enfocada pero extremadamente intensa" contra Bagdad, a quien Washington acusa de desarrollar armas nucleares, químicas y biológicas de destrucción masiva, ya son públicos.
El Pentágono ya ha comenzado a elegir objetivos para los misiles y aviones de guerra estadounidenses, a determinar el tamaño y forma de un eventual despliegue de tropas terrestres y un posible calendario para una invasión, informó el diario The Washington Post.
A diferencia de la Guerra del Golfo de 1990-91, encabezada por el padre del presidente de Estados Unidos George W. Bush, esta ofensiva está diseñada como un ataque contra un Gobierno, no contra un país.
"Nos interesa llegar rápido, decapitar al régimen y abrir el país, demostrando que estamos allí para liberar, no para ocupar", dijo un estratega militar.
Por si parte el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, se mostró ayer partidario de que la comunidad internacional "reaccione", aunque no dijo de qué modo, para acabar con la "amenaza" que el régimen iraquí de Sadam Husein supone para la autoridad del Consejo de Seguridad de la ONU.
"Es de vital importancia que no desestimemos la autoridad del Consejo de Seguridad de la ONU y su autoridad está amenazada si no reaccionamos cuando un dictador incumple las resoluciones del Consejo de Seguridad", afirmó Rasmussen en una conferencia de prensa. |