Le ha pasado alguna vez que consume un alimento frío o hielos y sufre de terribles calambres? De ser así, quiere decir que sufre usted de la tan común hipersensibilidad de la dentina.
Según la Academia de Odontología General (Academy of General Dentistry), es muy probable que todos los individuos lleguen a padecer este calambre en algún momento de su vida. Esta afección es causada por la estimulación de las células ubicadas en la dentina o capa de tejido que se encuentra por debajo del esmalte duro del diente. Cuando el esmalte se desgasta o las encías se retraen, la superficie de las raíces quedan expuestas y sufren de los terroríficos espasmos. El mal empeora en la estación lluviosa.
Lo peor es que con la exposición repetitiva al frío y al calor, el mal empeora y puede provocar la dilatación y contracción del diente, lo que da lugar a roturas microscópicas. Cuando estas situaciones ocurran, es posible que resulte doloroso comer alimentos fríos y calientes, tomar bebidas frías y calientes, tocarse los dientes o exponerlos al aire frío.
Según los odontólogos cuando usted siente las primeras molestias de sensibilidad en los dientes es importante visitar al doctor para evaluar el daño y brindar una recuperación de la pieza y del malestar, descartando así problemas más graves como una caries o en casos más extremos abscesos.
RECOMENDACIONES.
Los expertos consideran que si se diagnostica la hipersensibilidad de la dentina, es posible sellar el área sensible con cemento o plástico, parecido al que se utiliza para calzar las piezas. O bien, puede que le recete un gel fluorado particular o un dentífrico para dientes sensibles de venta libre que contenga nitrato de potasio o cloruro de estroncio. Estos componentes bloquean la transmisión de la sensación del diente al nervio. Puede ser beneficioso utilizar un cepillo de dientes de cerdas suaves y masajear el gel sobre sus encías después de cepillarse. Si el aire frío es el causante del dolor, puede que le resulte mejor respirar por la nariz que por la boca.