La más bella de las joyas de Bocas del Toro alberga en sus entrañas un tesoro que resplandece principalmente en las almas que se cautivan en la contemplación y la oración.
En Isla Colón, donde nacionales y extranjeros disfrutan de las playas, las noches de discoteca y de acogedores hoteles, existe una virgencita que es visitada frecuentemente por los lugareños, quienes la aclaman diciéndole: bendita tú entre las mujeres.
Esta imagen, que no es otra que Nuestra Señora de Lourdes, descansa en una milenaria caverna cruzada por una quebrada, razón por la cual los peregrinos la han rebautizado con el nombre de Virgen de la Gruta.
A una corta distancia de la Inmaculada, se encuentra la efigie de Bernardette, arrodillada y mirándola con los ojos arrobados de amor, que recuerda ese mágico momento en el que se le apareció en la gruta de Massabielle, cerca de Lourdes, en Francia.
AÑOS DE HISTORIA
Dennis Rubirez, quien vive en esta hermosa isla, afirma que existe una leyenda sobre esta virgencita.
El lugareño señala que la esfinge tiene más de cincuenta años de estar en la Gruta y que en dos ocasiones se la intentaron llevar hacia la iglesia del lugar; no obstante, en la mañana la encontraron nuevamente en la cueva.
Añade que hay dos épocas del año que es visitada con mayor frecuencia: en febrero, día de Lourdes, y el 16 julio, ya que Isla Colón tiene como santa patrona a la Virgen del Carmen.
En los últimos años, jóvenes de los grupos parroquiales de Almirante y Changuinola hacen una peregrinación hacia la caverna, que se encuentra un poco retirada del centro de la isla. En su visita le dejan rosarios, en señal de respeto y veneración.
Si desea acompañarlos en este viaje religioso, llegue a Isla Colón, donde además de rendirle honores a la reina de los cielos, podrá disfrutar un hermoso paisaje.