El Real Madrid inició una nueva andadura en la UEFA Champions League, en el gran reto de José Mourinho, con un plácido triunfo ante el Ajax holandés por 2-0, con un tanto de Gonzalo Higuaín en una noche de innumerables ocasiones perdonadas que dejaron cabizbajo a Cristiano Ronaldo.
Cada partido, el Real Madrid va aprendiendo lecciones, asimilando conceptos de Mourinho, mejorando su cara poco a poco.
Mourinho apostó ayer por extremos para desarbolar al Ajax. Sentó a Benzema y dio la titularidad a Di María. Mantuvo a Cristiano en la izquierda. A bandas cambiadas. Un error que no corrige. Sin las subidas de Sergio Ramos, ausente por molestias en el sóleo, Marcelo se multiplicó. Ayudó a que el vendaval de ocasiones no cesase. Por actitud la afición blanca no puede reprochar nada.
No obstante, al Madrid le costó mucho abrir la lata. Los intentos de Khedira y Cristiano acababan en las manos de Stekelenburg. De la misma forma, vio acercarse un obús de Higuaín desde la frontal, que el travesaño impidió que fuese gol (m.17).
Según comenzaba a aumentar la crispación de Cristiano, desesperado por marcar, y las ocasiones falladas conducían a pensar que falta paciencia en la definición, llegó el tanto de la manera menos esperada. Un saque de esquina botado por Xabi Alonso acabó en la red entre el defensor holandés Anita e Higuaín, siendo en contra del jugador visitante.
Fue a la media hora de partido, con Iker Casillas como espectador de lujo por tercer partido consecutivo. El Real Madrid tenía tiempo para gustarse, pero la faena no era completa por el poco acierto rematador. Özil lanza paredes brillantes, Di María recortes plásticos, pero con Cristiano con el punto de mira desviado e Higuaín perdonando una ocasión con el arco vacío, tras un rechazo (m.52), la sentencia debía esperar.
Los goleadores viven del gol. Jugadores como Cristiano lo necesitan para sonreír. Sus ganas de agradar se convierten en una altísima exigencia que le termina conduciendo al egoísmo.
Sin embargo, no estuvo en el sitio correcto en la jugada de la sentencia. Un pase picado de Di María a Özil. Su 'latigazo' lo sacó como pudo el arquero holandés que nada pudo hacer en su rechazo, ante la asistencia del germano a Higuaín (m.72). Los goles que antes marcaba Raúl, de pillo, ahora le caen al 'Pipita'.