OPINION

CUARTILLAS
Obedecer

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Por Milcíades Ortiz Jr.
Catedrático

Con "cara de palo" o de concreto, algunos generales de Hitler dijeron ante el tribunal que los juzgaban por crímenes de guerra, que "ellos solamente cumplían órdenes". Así justificaban haber masacrado a seis millones de judíos, simplemente porque no los consideraban de "buena raza aria", como los nazis de Hitler.

Pero el Tribunal de Nuremberg no se tragó ese cuento y los condenó a muerte. En el fallo se aclaró que ningún ser humano puede aceptar órdenes que vayan contra los Derechos Humanos de sus semejantes.

Esto ocurrió hace más de cincuenta años en Alemania, pero la "historia se repite en espiral". En Panamá vimos cómo unos cobardes ex militares dictatoriales, quisieron echarle toda la culpa a Noriega de los desmanes que ocurrieron durante veintiún años de dictadura.

Si hubieran desobedecido las órdenes de Noriega, hoy estarían con vida Giroldi y los demás complotados para derrocar al "Man". Y no habrían muerto muchos panameños que luchaban por la Democracia, como ha investigado la Comisión de la Verdad.

Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro, por no estar de acuerdo con un gobierno y una corriente política. A veces hay personajes que no sólo cumplen la mala orden, sino que la disfrutan. Son los llamados sádicos, sujetos que gozan haciendo daño y dolor a otros seres humanos.

Eso ocurrió durante la dictadura, aunque es difícil conocer todos los casos. Por ejemplo: los Doberman (militares antidisturbios de la dictadura) habían desbaratado una manifestación civilista. En el suelo estaban unos panameños anti-dictadura apaleados, esperando el camión que los llevaría a la cárcel.

Entonces uno de estos "sujetos" le da una patada a un señor que estaba callado, en el suelo. El compañero del militar le reprocha su acción innecesaria, y el abusador explica: "Le pegué de más para que me vea el jefe y sepa que estoy cumpliendo muy bien sus órdenes", dijo sonreído.

A más de un torturador "se les fue la mano" y causaron mayores daños a sus víctimas. Sencillamente ellos gozaban con la inhumana tarea de torturar a un semejante enemigo de la dictadura. No está de más señalar casos, donde elementos inferiores recomendaban a sus superiores mayor salvajismo contra los civilistas. Creían "hacer méritos" ante los jefecitos abusadores.

Así que legalmente y por hechos históricos, no es excusa válida decir que "se cumplían órdenes superiores", cuando se trata de torturas, asesinatos y violación de los Derechos Humanos. Es bueno que lo recuerde el pueblo panameño, "por si las moscas" hay por allí quienes añoran volver a vivir en la dictadura.

Lo malo es que si no se ha castigado en forma ejemplar a quien dio la orden y quien la cumplió "sin chistar", esos abusadores no aprenderán la lección y no corregirán su mala manera de actuar.

 

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