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Bocatoreños de diferentes fuerzas vivas de la provincia protagonizaron ayer cierres de calle y marchas de protesta reclamando que se cumplan las promesas hechas por el gobierno de Mireya Moscoso. Con la acción se pretende llamar la atención de los gobernantes, pues varias promesas realizadas durante el proceso de proselitismo y en el transcurso de la actual administración, no se han cumplido, dijo Harold Hibert, dirigente universitario.
A eso de las 2:15 de la tarde hasta las 3:35 estudiantes y trabajadores de la construcción pertenecientes al SUNTRACS y que llevan una semana den protestas, decidieron cerrar el paso vehicular a la altura de finca 13 en la ciudad de Changuinola.
Entre las solicitudes de cumplimiento está el nombramiento de los miembros de la Junta Regional de Educación, la construcción de la carretera que conduce de finca seis a Las Tablas, así como ramales y caminos de penetración hacia Tiger Hill, Sibube, Las Delicias y otros puntos, agregó el dirigente.
Estos problemas así como la construcción de la potabilizadora de agua de Changuinola, el centro regional universitario, el muro de contención, estaban incluidos en el pliego de peticiones presentado a la presidenta de la república Mireya Moscoso el 17 de septiembre del año pasado.
ANTECEDENTES
Recordó el dirigente que para que la mandataria llegara a la provincia fue necesario casi dos semanas de protestas que finalmente dieron como resultado una desobediencia generalizada que provocó enfrentamientos de miles de provincianos contra varias decenas de policías antimotines. Fue necesaria una cuota de sangre por ambos bandos para que los gobernantes accedieran a reconocer los serios problemas que enfrentaba la población de más de 100 mil personas entre las ciudades de Changuinola y Almirante, apuntó.
El dirigente dijo también que lamentablemente a unos días de cumplirse un año de aquella difícil etapa de la historia provincial, todo se perfila hacia acontecimientos similares pues son serias las denuncias que se están realizando desde hace varias semanas y ni las autoridades locales ni nacionales han tratado de solucionar estos problemas.
Agregó que los estudiantes universitarios, así como los propios trabajadores de la potabilizadora, están denunciando la contaminación de algunas tuberías que forman parte de la red de distribución de la planta que se construye en la comunidad de El Silencio a un costo de B/. 11 millones. Otra denuncia es la explotación de los trabajadores que laboran en la construcción, tanto de la potabilizadora como de los edificios, que comprenderán la sede regional universitaria.
La denuncia la realizó Jaime Caballero, secretario de organización del SUNTRACS, quien puntualizó que no se está pagando el salario mínimo, tampoco las horas extras, ni las incapacidades y pero aún se ha detectado la evasión del pago de la cuota obrero patronal.
Sobre este tema, Juan Jované, director general de la Caja del Seguro Social (CSS), dijo que todo aquel empresario que se le compruebe tal anomalía se le impondrán sanciones tales como, el pago de ambas partidas de la cuota, así como la posibilidad de ser condenado hasta a dos años de prisión.
En cuanto a la contaminación de las tuberías de la potabilizadora, Justino Batista, ingeniero residente de la obra, dijo que las tuberías que pasan por las aguas negras están revestidas de concreto armado y antes de utilizarlas para el suministro de agua potable éstas serían sometidas a cientos de libras de presión por pulgadas cuadradas, así como a un proceso de clorhinación, por lo que se descarta la posibilidad de que los bocatoreños tomen agua contaminada.
A tales declaraciones, Oldemar González, dirigente universitario, dijo que cualquier persona dotada del mínimo de conocimiento se daría cuenta que los empates de tuberías al descubierto y las crecidas regulares que se registran en las zanjas de aguas negras, significan contaminación.
Por su parte, Rafael Sánchez, otro de los protestantes provenientes del sector fronterizo de Guabito, mencionó que el muro de contención que tanto costó que lo hicieran, a pesar de haber constado más de un millón de balboas, se encuentra en peligro pues las crecidas del río Sixaola han hecho trizas algunos puntos importantes, tanto así que de registrarse los aguaceros comunes en la región para fin de año, irremediablemente los lugareños tendrán que nadar en las calles en botes tal cual sucedió de 1996 al 2000. |