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CRIMENES FAMOSOS
Una vida en el purgatorio

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Max Haines

Patricia Thomas estaba predestinada a tener problemas.

Patricia Thomas nació en una vida de pobreza. Fue una dura experiencia para la diminuta niña negra criarse en la atrasada ciudad rural de Praco, Alabama, en los primeros años del '50. Patricia, sus padres y dos hermanas vivían en una casa que era poco más que una choza, sin cloacas ni agua corriente, ni ninguna de las comodidades que damos por descontado. Había suficiente comida para todos, pero nada más que lo suficiente.

Cuando Patricia tenía sólo seis años, su madre les informó a ella y a sus hermanas que su padre había muerto en una pelea con cuchillos. El señor Thomas fue enterrado silenciosamente. Aparte de su familia, a nadie le importó mucho.

La mamá de Patricia hizo lo mejor que pudo para proveer a su prole, pero era demasiado. Tres años después de la muerte de su marido, la familia se mudó a Tuscaloosa, donde las oportunidades de empleo eran mucho mejores que las de Praco. Además, Patricia pudo concurrir a una verdadera escuela. No era una buena alumna, pero se las arregló para terminar el octavo grado antes de quedar embarazada. Una vez fuera de la escuela, Patricia se dio a la bebida y a las fiestas mientras su madre cuidaba de ella.

Era difícil que la situación de Patricia empeorara, pero así fue. Se convirtió en una mezquina y discutidora joven borracha que pelearía por un quítame de ahí esas pajas. Pronto se dio cuenta que las muchachas de su edad y circunstancias llevaban cuchillos. Patricia compró uno. En el interín, su madre desarrolló un cáncer y empezó a beber copiosamente.

En 1966, Patricia, a la edad de 17, había crecido a su altura total de 1,54 m. y logrado su peso máxima de 45 kilos.

Si alguna vez hubo un rayo de luz en la vida de Patricia, brilló en la persona de Andrew Hughes. Hubo alguna conversación de matrimonio, pero nunca fue más allá de eso. Un día, Patricia y Andrew tuvieron una discusión. Andrew golpeó a su pareja. Patricia no tomó bien el maltrato.

Lo apuñaló en el pecho, y terminó con su vida instantáneamente. Patricia fue detenida y acusada de asesinato en primer grado, lo cual en ese tiempo y lugar era punible con la muerte en la silla eléctrica. Su abogado designado por la Corte obtuvo lo que todo el mundo consideró un buen trato. A cambio de declararse culpable, fue sentenciada a doce años de prisión. La muchacha de 17 años, demasiado sabia en las cosas del mundo, fue encarcelada en la Prisión para mujeres Julia Tutwiler.

Después de cumplir con la condena por cuatro años, Patricia fue liberada bajo palabra y retornó a Tuscaloosa. Al principio, consiguió un empleo para mantener a su hija. En 1972, se casó con un hombre de nombre Jackson, pero el matrimonio tuvo una corta vida. Tres meses más tarde, Jackson dejó a Patricia por otra mujer. Cuando su madre murió, Patricia dejó de hacer intentos por salir de esa vida que parecía atacarla cada vez que daba un paso adelante. Patricia se dio a la bebida ya sin medida y se convirtió en un incontrolable demonio. Siguieron una serie de acusaciones y condenas. Destrucción maliciosa de la propiedad, conducta desordenada y abandono de la persona atropellada. Dentro y fuera de la cama con hombres extraños y dentro y fuera de la cárcel, se convirtieron en su modo de vida.

Patricia empezaba la mayoría de los días buscando una bebida. La tarde del 28 de febrero de 1981, no fue una excepción. Alrededor de la 1:00 de la tarde se acercó al apartamento de dos pisos de Bonnie May Walker en la calle Twenty-First. Todos sabían que Bonnie manejaba una casa de bebidas, un lugar donde uno podía comprar ilegalmente un trago rápido.

Charlotte Archibald salía justamente cuando Patricia llegaba, ya bien en copas. Bonnie la encontró en el porche y rehusó venderle un trago. Patricia estaba furiosa. Mientras Archibald observaba, Patricia sacó un cuchillo y lo hundió en el pecho de Bonnie. La mujer gravemente herida trastabilló, volvió adentro de la casa, agarró un cuchillo de carnicero y retornó a la puerta del frente. Allí se derrumbó, muerta.

En ese tiempo, Alabama tenía una ley original. Cualquier convicto de asesinato que fuera subsecuentemente convicto de un segundo asesinato dentro de los 20 años, recibiría automáticamente la pena de muerte. Patricia estaba dentro de los 20 años y enfrentaba un juicio con su vida en juego.

El abogado de Patricia designado por la Corte presentó la mejor defensa que pudo reunir. Afirmó que fue Bonnie quien había sacado un cuchillo contra su cliente. Las dos mujeres habían luchado. Cuando el cuchillo cayó al piso, Patricia lo había recogido y había apuñalado a su adversaria en defensa propia.

El abogado de la fiscalía presentó a Charlotte Archibald, testigo visual de los acontecimientos. Ebria y pendenciera, Patricia había apuñalado a Bonnie May Walker porque le había rehusado un trago.

El jurado creyó la versión de los acontecimientos de la fiscalía y les llevó sólo dos horas entregar un veredicto de culpable con la recomendación de que la pena de muerte fuera aplicada. El 28 de diciembre de 1981, justo tres días antes de su cumpleaños número 34, Patricia fue sentenciada a muerte.

Los abogados de Patricia sabían que nunca conseguirían cambiar la condena del asesinato más reciente. Intentaron encontrar un error en el juicio de 1966, razonando que si podían hacer eso su cliente no sería sentenciada a muerte automáticamente por cometer dos asesinatos dentro de los 20 años.

Después de mucha discusión, los abogados de Patricia tuvieron éxito en tener su día en la Corte. Ellos declararon que en el primer juicio el abogado de Patricia no le había dicho que alegara defensa propia. La estratagema no funcionó. El abogado original de Patricia subió al estrado y dijo que su cliente nunca había mencionado nada acerca de que su pareja tuviera un cuchillo. El tema no se había presentado.

En ese momento, la sentencia de 12 años fue considerada como una victoria para la defensa y Patricia. El juez que presidía estuvo de acuerdo. Se negó a anular el veredicto de 1966 y mantuvo la sentencia de pena de muerte.

Patricia fue llevada a la Prisión Julia Tutwiler que ella conocía tan bien, habiendo estado encarcelada allí cuando era una jovencita. Esta vez estaba en el Pabellón de los Condenados, Patricia Jackson permaneció allí por 13 años hasta que sufrió un ataque cardíaco fatal. Murió el 9 de agosto de 1995, a la edad de 48 años.

Miller Features Syndicate Inc.

Distr. por Editors Press Service, Inv. 0116

 

 

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El abogado de la fiscalía presentó a Charlotte Archibald, testigo visual de los acontecimientos. Ebria y pendenciera, Patricia había apuñalado a Bonnie May Walker porque le había rehusado un trago.

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