José María Rodríguez García cumpliría el 21 de septiembre, 64 años, más de medio siglo compartiendo con amigos y familiares los altos y bajos de la vida, pero puso punto final a su existencia de manera violenta en un rancho cercano a su casa en Bajo del Río, en Santa Rita, La Chorrera. Vivía solo.
Ayer martes, como de costumbre, su hermana, Ernestina, quien vive al lado de la casa donde José María pasó muchos años de su vida, fue a ver cómo había amanecido. Cuando se acercaba a la vivienda, lo vio de espaldas dentro del rancho, con su sombrero puesto. Ella pensó que estaba haciendo café.
No fue así. Su hermano estaba muerto en el rancho donde acostumbraba a preparar sus alimentos.
"¡Ay, hermanito! ¿Por qué me hiciste esto?", decía envuelta en llanto.
Recordó que el último lunes el hombre se tomó un plato de sancocho. El único problema que aparentaba era que se sentía enfermo, pero rehusaba ir al médico.
Sus hermanos, que en su mayoría viven cerca de la casa que era de José María, lo describieron como una persona muy reservada, nunca se casó ni tuvo hijos.