Los rumores corren como la pólvora hacia la bomba. Desde el pasado lunes, el gobierno de la Patria Nueva comenzó a despedir a funcionarios algo usual en cada administración entrante.
Sólo ayer, se conoció que la Cancillería de la República hubo despidos, algo mayor se viene registrando en el Fondo de Inversión Social y en el Banco Hipotecario Nacional.
Este es el calvario que sufren cada cinco años los empleados públicos, que deben encomendarse a todos los santos para evitar el despido.
Comprendemos que toda administración tiene que colocar en los puestos de confianza a gente que contribuyó con el triunfo electoral, pero se debe respetar al funcionario que se desempeña con eficiencia y honestidad.
Más que la militancia en un colectivo político, la principal credencial que debe distinguir a los servidores del Estado debe ser su desempeño. Por eso no es correcto iniciar la barrería indiscriminada
Resulta también cuestionable que ni siquiera se esperó la llegada de la quincena del 15 de septiembre. Esta situación que se registra hoy y se produjo también en 1999, nos hace ver la necesidad de que se implemente adecuadamente la Carrera Administrativa.
Si en verdad pretendemos dar ejemplos de una gestión gubernamental prístina, hay que empezar con dejar en los puestos de menor nivel y jerarquía al personal preparado que por muchos años trabajó eficientemente por nuestro país.
Al mismo tiempo se hace necesario que organismos como la Federación Nacional de Servidores Públicos (FENASEP), ejerzan el papel de defensa de los funcionarios que ellos representan.