Siguiendo un paisaje rico en vegetación y la tranquilidad propia del interior del país, la ruta nos llevó hasta el pintoresco pueblo de Chupampa en la provincia de Herrera; tierra que vio nacer al ilustre maestro, folclorista y compositor Franklin Ceballos, quien desde su época de infancia recibió como legado familiar las más auténticas raíces del folclor panameño.Infancia en el campo
Con una enorme sonrisa y la mirada puesta en los recuerdos, Ceballos se remontó a su infancia asegurando que en esta etapa de la vida estaban sus mejores años, porque fue allí donde comenzó a tener el contacto más cercano con las faenas del campo y todo lo que poco a poco fue despertando en él un gran amor por lo típico.
Combinó desde su infancia los estudios con las tareas propias del campo.Amor por lo nuestro
Ya a la edad de ocho años Franklin Ceballos comenzó a incursionar en la saloma y a participar en un conjunto típico que tenía con sus hermanos y luego en su tiempo de secundaria también el tambor, como parte de una cultura folclórica heredada de su abuelo Pablo Ceballos y su tío Manuel Ceballos, grandes folcloristas panameños.
Desde la adolescencia, comenzó a sentir el "gusanillo de la composición" y aprovechando su juventud, empezó a plasmar sus sentimientos en los poemas que de forma espontánea comenzaron a fluir.
Relata el mismo Ceballos, que durante su trabajo como maestro aprovechó para conocer las formas auténticas del folclor de distintos lugares como Los Pozos y Ocú y así aprendió mucho para instruir a sus alumnos porque su inquietud no era sólo la composición sino también los bailes y las expresiones folclóricas de distintas regiones.La composición
Consolidado en las letras llenas de sentimientos y vivencias, Franklin Ceballos ha escrito temas para músicos típicos como Ceferino Nieto, Chalino Nieto, con él comenzó; su sobrino Edwin Ceballos y Victorio Vergara (q.e.p.d.), quien fue el que más piezas suyas ha grabado, además de las décimas interpretadas por diversos cantantes en este género y muchas otras de sus composiciones de adolescencia que encontraron música en esta etapa de su vida artística, donde ha logrado con gran excelencia poner sonido a la letra en la combinación perfecta que según él define a un verdadero compositor.
Ceballos recuerda con gran amor de entre sus composiciones una dedicada a la gente del campo titulada " Decirlo no me apena", cantada por mucho tiempo por Miguelito Cano, que se convirtió para él en un loor a su padre que siempre se dedicó a las faenas interioranas, y el tema "Se hunde mi Panamá", inspirado en los tiempos duros de la dictadura y la muerte de Hugo Spadafora, el cual fue coartado por los fuertes de aquella época.
Mientras que entre sus composiciones musicales se refirió a "Rugado Papelito", que es un himno para el día de los enamorados y "Mensaje Navideño", en honor a los niños del campo; ambas fueron grabadas por Victorio Vergara.Su legado
Vale la pena destacar que Ceballos se hizo acreedor de la orden Manuel José Hurtado.
Después de esta trayectoria como compositor y folclorista en distintas facetas, Franklin Ceballos, ya jubilado como docente, está dedicado a su familia y el trabajo en la finca que cuida como legado para su familia.