Ahora sólo quedan tres participantes, y la gente llega en avalanchas a cada grabación a respaldar a sus representantes armados de pancartas, pitos y los gritos de apoyo.
Lo interesante de ello, es que son panameños que han crecido escuhando la décima cantada y que han encontrado un momento para hacerle honor al arte más puro del panameño.
Otro dato curioso, es que se puede observar en cada grabación la presencia de una buena cantidad de niños acompañados de sus padres, muy buena señal, pues algo de lo allí vivido queda guardado en esos panameños para el después.
Lastimosamente quedan escasos programas, para que se acabe una verdadera fiesta panameña, y no sería mala idea que todo el panameño que sienta curiosidad por saber más de lo suyo, se haga parte de "El Reto" y pueda entender qué siente un "cholo" cuando canta saloma al compás de una mejoranera.