Aprovechando unos días de vacaciones en la Universidad y para darme un "baño de cultura", asistí un miércoles hace semanas a la presentación de un documental. Era sobre panameños que conocieron al premio Nobel de Literatura chileno, poeta Pablo Neruda.
Los escritores Alvaro Menéndez Franco, Tristán Solarte, Franz García de Paredes, Aristides Martínez, el actor y declamador Miguel Moreno y el ex banquero Luis H. Moreno, recordaron anécdotas de cuando vieron y hablaron con el famoso poeta chileno, cuyo cien años de nacimiento se cumplieron este año.
El documental fue hecho por Elías Vargas y dura poco más de una hora. La técnica es sencilla: ponen a hablar a los personajes e intercalan fotos y películas de Neruda.
Aunque solamente asistimos una treintena de personas, todas quedaron satisfechas al conocer aspectos humanos del reconocido poeta chileno.
Aparte de esto, otro de los propósitos de ir a este acto era visitar las instalaciones de la Biblioteca Nacional, ubicadas en el Parque Omar, en San Francisco.
A pesar de estar a pocos minutos de donde vivo, tenía años de no visitar dicho lugar.
Y es lamentable que no tantos panameños disfruten de sus modernas y confortables instalaciones.
Un delicioso aire acondicionado hacía cómodo el ambiente, donde el silencio pesaba como una mole de granito. Se ve que los allí presentes respetan las indicaciones de no hacer ruido para permitir una lectura reposada.
Mi mente se fue por el túnel del tiempo y recordé la vieja Biblioteca situada frente a la Asamblea, en la Plaza Cinco de Mayo.
Era incómoda, llena de tristeza, pocas comodidades y algunos textos no se conservaban bien.
El personal que me atendió lo hizo con amabilidad. Ahora la Biblioteca la administra una Fundación sin fines de lucro (dinero). La dirige la Dra. Rosa María Britton y comprendí por qué se encuentra en buenas condiciones y eficiente.
Se está pidiendo contribuciones anuales a los panameños amantes del rescate de la memoria nacional. Las donaciones van desde los diez balboas.
Realmente fue una mañana diferente. Me llené de aspectos desconocidos del gran poeta chileno (a quien no tuve la dicha de conocer cuando estudié Sociología en ese país). Por otro lado, me dieron ganas de volver a este acogedor lugar, aunque sea a leer periódicos...