Ricaurte Herrera, de 18 años, se salvó de morir aplastado por las llantas de un bus, la mañana de ayer martes, por puro milagro.
El muchacho se disponía a subir a un autobús de la ruta Tocumen-Vía España, pero no midió bien los pasamanos a la entrada del vehículo y resbaló, cayendo al pavimento mientras el transporte estaba en marcha.
El conductor del bus placa 8B-1187 no se había percatado del incidente, pero reaccionó a tiempo, evitando aplastarlo bajo los neumáticos de la pesada maquinaria.
El hombre quedó con múltiples golpes en el cuerpo producto de los impactos recibidos.
Los curiosos quedaron con el susto reflejado en sus rostros.