Hoy nos toca enfrentarnos a un rival con el cual no tenemos historia futbolística, este mismo Estados Unidos, el de mundiales, el de goleadores, el de una generación muy buena en este deporte, con Donovan, Beasley y Convey, que serán la piedra en la zapatilla de una selección nacional que viene inspirada desde tierras caribeñas.
Ni los huracanes, ni las adversidades lograron impedir que Panamá hoy día estuviera viva, pero hoy tendremos un rival diferente, al que no hay que temerle, pero sí cuidarse de ciertas piezas.
La última vez que nos enfrentamos a ellos en categoría absoluta, fue el 14 de julio de 1993 en la Copa de Oro en Dallas, donde nos vencieron 2-1. La explosividad de este tridente juvenil estadounidense que ya sentó un precedente goleador al marcarnos 4 tantos en Guadalajara, son la muestra de que el equipo que viene tiene mucha calidad.
Estados Unidos, el que sueña con la Copa del 2010, en un proyecto ambicioso, respaldado por la marca del gancho y de propia fortuna (millones de millones), pisa nuestro terruño, también con la referencia de que si ellos nos anotaron 4, nosotros le devolvimos 3.
En la cancha afortunadamente el dinero no importa, sino la esencia del juego, y le tocará a nuestra humilde selección demostrar garra y mejorar lo acreditado ante Jamaica, ya que a pesar de que ganamos para felicidad de todos, hay que recordar que hubo fallas.
José Eugenio Hernández recupera ahora a Ricardo “Patón” Phillips, pierde a Alberto Blanco y a Víctor Miranda, estoy segura de que uno o dos elementos lo dejaron insatisfecho.
Lo que es cierto, es que será el mismo equipo con la incorporación ahora de Juan Carlos Cubillas, uno seguro es tener dos porteros, con la llegada de Donaldo González.
Julio Medina es nuestro único hombre creativo, punto para reflexionar, mientras que el señor Roberto Brown se hizo dueño de su lugar.
Imagino hoy el estadio, como una nube roja, en la que cientos de apasionados del deporte más hermoso del mundo, vitorearán a los 11 jugadores que le devolvieron la ilusión y la alegría, que después de lo de Jamaica demostramos que sí podemos y es la oportunidad de enrumbarnos hacia mejores días.
Si ganamos, damos un paso firme a la hexagonal, pero para eso el equipo tendrá que fajarse con los “gringos”, no se le puede ceder medio metro. Por eso habrá que pelear cada centímetro de tierra como una vez peleamos por la Zona del Canal. ¡Quién dijo miedo!