Aunque nuestro país se ha preparado para enfrentar los desastres naturales, la frecuente deforestación de los bosques se convierte en el ambiente perfecto para que éstos ocurran.
De seguir con estas prácticas ilegales, Panamá podría correr la misma suerte de Haití, donde la poca conciencia de protección al medio ambiente, los hizo víctimas de las devastadoras inundaciones de mayo pasado.
Reunidos ayer, casi una decena de organismos internacionales evaluaron el proceso de desarrollo haitiano, que va más allá de la fase de emergencia y socorro inmediato, que también servirá de referencia mundial para otras naciones.
Gilberto Guevara, jefe de la delegación regional de la Federación Internación de Cruz Roja para Centroamérica, dijo que en Panamá hay una cultura de manejo de emergencia concertada y concentrada en el gobierno central, que debe bajar hasta los panameños para reducir los riesgos y vulnerabilidades.
Agregó que "cuando se desnuda la naturaleza, los impactos son más severos".