Fue en su villa de Pesaro, la misma que le sirvió de refugio al tenor en estos duros momentos de enfermedad, donde murió. Allí, con el apoyo incondicional de su familia, su mujer Nicoletta y sus hijas, Pavarotti nunca perdió la esperanza de volver a pisar un escenario.Sin embargo el miércoles, el tenor que llevó la ópera al pueblo, cerró sus ojos y se entregó a Dios en su casa de Módena. Aunque su salud había estado fallando desde hace un año, la muerte del voluminoso y barbudo tenor, conocido como "El Gran Luciano" por sus 127 kilos de peso, entristeció tanto a las estrellas y los críticos, como a los fanáticos que apenas podían pagar las entradas para escucharlo en vivo.
Los funerales de este grande de la ópera serán mañana en su ciudad natal, aunque desde la tarde de ayer se instaló una capilla ardiente.
UNA VIDA, SU HISTORIA
Luciano comenzó en el ámbito musical dentro del coro del Teatro de la Comunna en su ciudad natal y en la Coral Gioacchino Rossini. Debutó el 29 de abril de 1961 en el Teatro Reggia Emilia, y en 1966 se consolidó en el Teatro Covent Garden de Londres, donde le fue concedido el título de "rey de la octava do" y "rey del do agudo" y, seis años más tarde, se consagraba definitivamente en la Metropolitan Opera House de Nueva York con la producción de "La fille du régiment" de Donizetti.
Se ganó el cariño del gran público con los recitales multitudinarios de "Los tres tenores", junto a Plácido Domingo y José Carreras, a medida que perdía el favor de los círculos minoritarios operísticos.
En 2006 hizo una gira mundial, que hubo de romper a finales de junio, sin llegar a actuar en Reino Unido, para ser operado de un cáncer de páncreas.