El progreso y el desarrollo sostenible de los pueblos son de indispensables responsabilidades, y en medida suma, de un sinnúmero de elementos convergentes que contribuyen poderosamente con el éxito o fracaso de esas comunidades.
El desenvolvimiento humano es el pulmón respiratorio del factor económico; sin este ingrediente el progreso se atasca y termina desapareciendo. Los países en vías de desarrollo adolecen de problemas difíciles de resolver por la complejidad que ellos entrañan. Por un lado la abrumadora cantidad de personas clamando por la solución de sus necesidades ingentes y por el otro la producción alimentaria incapaz de resolver los inminentes apremios que coaccionan.
No siempre vienen aparejadas en nivel estas respuestas que promueven cuantiosas cifras en erogaciones al fisco nacional. Es delicado para el gobierno salir adelante, cumpliendo con los urgentes y engorrosos embarazos que afrontan los abatidos conglomerados, peticionarios clamorosos de servicios. Es lógico que el caserío lejano enclavado en la cordillera, colmado de limitaciones ordinarias, sólo podrá producir lo vagamente constreñido, para continuar existiendo.
La gran población que encontraron formando los movidos núcleos sociales son sinónimos de progreso y de bienestar, indicadores en cadena de la evolución económica progresiva, fuerzas generativas que conservan la constante de seguras proporciones, buscando los medios y fundamentos para el logro de una vida mejor.
El desarrollo adecuado experimenta una tendencia positiva, equilibrando cuantitativamente la población en reflejo incentivado de lucros benignos para todos. Este crecimiento se traducirá en abundante comida, mejores vestidos y mejores viviendas; los aprietos serán sepultados donde emergerán las soluciones prístinas reemplazando los engorros mortificantes. La emigración interna es la causa de fuertes perturbaciones creando la sub-población de desbarajustes horrorizantes. La juventud es productiva, la veteranía es consumidora, este porcentaje no cuenta con ningún certificado de futuro alagüeño y prometedor.