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Una cumbre de trabajo, no una celebración

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Kofi Annan
Secretario General de las Naciones Unidas

Naciones Unidas (CINUP)- La cumbre que inició ayer, 6 de septiembre, en las Naciones Unidas, constituye la más nutrida reunión de mandatarios de la que el mundo haya sido testigo. Su agenda -trazar el curso que ha de seguir la humanidad al comienzo del nuevo milenio- es de carácter ciertamente ambicioso.

Yo sugerí esta reunión en 1997, cuando asumí el cargo de Secretario General de las Naciones Unidas y presenté mis proyectos de reforma. Consideré que el año del milenio, con su gran simbolismo, sería la ocasión precisa para que los líderes del mundo se reuniesen a recapacitar.

Gran parte de lo acontecido en los últimos tres años confirma mi visión que no solamente el calendario está cambiando.

La crisis financiera de Asia nos demostró que las secuelas del cambio económico en cualquier rincón del mundo se sienten en todas las latitudes, pero no de una manera justa y equitativa.

Las protestas que tuvieron lugar el pasado mes de noviembre en Seattle en ocasión de la reunión de la Organización Mundial del Comercio, pusieron en evidencia el descontento de mucha gente con respecto al fenómeno de la globalización, o por lo menos en la manera en que está siendo manejada. Dichas personas piensan que se le está prestando demasiada atención a los intereses comerciales, y no la suficiente a los asuntos sociales, culturales o ambientales.

Y varios hechos -incluyendo lo sucedido en Kosovo y el arresto del general Pinochet- nos han demostrado que el trato por parte de un Estado a su propia gente, ya no se considera como un asunto exclusivamente interno.

Todo esto me convence de que realmente estamos viviendo una nueva era. La globalización es una realidad. Es de gran beneficio para algunas personas. Es potencialmente benéfica para todos -pero únicamente si los estados trabajan mancomunadamente para hacer asequibles sus beneficios a todos sus habitantes.

Sin ese esfuerzo mancomunado, miles de millones de personas permanecerán sumidas en la pobreza y la desnutrición y aun aquéllos que han experimentado algún progreso quedarán a merced de los cambios súbitos de la economía.

Nos encontramos frente a dificultades de carácter mundial que nos obligan a trabajar unidos. Si esto es así en la esfera económica y social, lo es aún más ante el desafío que representan las masacres y la guerra. El instinto de solidaridad humana -que estimula a algunos estados a acudir en ayuda de sus ciudadanos, o a juzgar a sus ex dictadores- es digno de alabanza. Pero cuando dichas medidas son aplicadas por uno o por varios estados basados en su propia autoridad, éstas traen consigo el peligro de la anarquía mundial.

El mundo será más justo y seguro cuando exista un Tribunal Penal Internacional que juzgue a los asesinos en serie, a quienes sus propios tribunales nacionales no pueden o no están dispuestos a juzgar y cuando los pueblos de todo el mundo se sientan confiados en que, en caso de amenaza de destrucción masiva, las Naciones Unidas entrarán en acción. (No siempre una acción militar -esa debería ser la última opción, en casos extremos- sino una acción preventiva, efectiva, mediante la diplomacia, la asesoría acertada y cuando la situación así lo amerite, la ayuda económica o la presión).

De manera aún más evidente, necesitamos trabajar unidos con el fin de preservar los recursos naturales de los cuales dependen todos los habitantes de la Tierra. Apareceríamos culpablemente irresponsables a los ojos de nuestros nietos si les dejamos un planeta prácticamente inhabitable, o incapaz de sostener la vida humana.

¿Estaré sugiriendo que todos estos problemas pueden ser resueltos en tres días, mediante la presentación de discursos por parte de 150 jefes de Estado y primeros ministros? Por supuesto que no. De hecho, ninguno de estos problemas puede ser solucionado sólo por los gobiernos. Los estados requieren de la ayuda de otros "actores", tales como las corporaciones del sector privado y las agrupaciones ciudadanas, cuyo papel en el sistema internacional se encuentra en pleno desarrollo.

Pero las medidas a nivel mundial deben comenzar en alguna parte y, de no ser en las Naciones Unidas, ¿en dónde?

Ya estamos forjando nuevas alianzas con las empresas, con las fundaciones filantrópicas y con agrupaciones sin fines de lucro en lo referente a una amplia variedad de proyectos -proporcionando información médica a los países en vías de desarrollo a través del Internet, suministrando equipos de comunicación y asesoría experta para su adecuado uso en casos de emergencia, ampliando el cubrimiento de las campañas de vacunación de niños a nivel mundial; y muchos más. Y durante los últimos diez días, en la preparación de la Cumbre, hemos traído a una amplia gama de grupos a la sede de las Naciones Unidas; organizaciones de la sociedad civil, presidentes de los parlamentos del mundo y por primera vez, líderes religiosos y espirituales.

Las Naciones Unidas es un foro universal, en donde se encuentran representadas todas las sociedades del mundo. El simple hecho de que esta semana se encuentren reunidos tantos líderes en la ciudad de Nueva York para reflexionar acerca del "papel de las Naciones Unidas en el siglo XXI", demuestra que ellos aún consideran este foro como el medio indispensable para abordar la discusión y solución de nuestros problemas comunes. Pero deben adaptarlo a las tareas que tenemos por realizar. Esta es una cumbre de trabajo, no una celebración.

Los líderes adoptarán una declaración reafirmando nuestros valores comunes y fijando los objetivos para los próximos 15 ó 20 años.

Soy consciente de que una declaración por sí sola tiene poco valor. Pero una declaración que contenga compromisos claros y metas precisas, y que cuente con la aprobación de los líderes de todas las naciones, puede ser de gran valor para los pueblos del mundo, como medida para juzgar el desempeño de sus gobernantes.

Confío en que será considerada no como un simple enunciado de principios, sino como un plan de acción. Igualmente, espero que el mundo entero observe cómo se lleva a cabo.

 

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