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EDITORIAL
Partidas Circuitales
El tema de las partidas circuitales polariza la atención de los que se aferran a recibirlas y de aquellos que sienten que recibirlas es anticonstitucional. En un sondeo de opinión se estimó que de darse la eliminación dichas partidas, también se suprimieran las partidas discrecionales que tienen la Presidencia de la República. El asunto se profundiza más que las partidas secretas que maneja el Organo Ejecutivo están en un renglón de gastas imprevistos como inundaciones, incendios y otras catástrofes. A juicio de los que cotizan y pagan impuestos de los que sacan las partidas, estas deberían manejarla los Representantes de Corregimiento que son los que tienen que dar respuestas a las comunidades, ya que los legisladores tienen como misión concreta hacer leyes. Es menester que los legisladores trabajen coordinadamente con los Representantes, pero de otorgarle partidas que suman a miles de balboas ha sido rechazado por propios y extraños. Reina gran expectativa sobre el parlamentario que se ha atrevido a sugerir el traslado de las partidas circuitales por aquello de que nadie tiene la vocación de colocarse una soga para su propio pescuezo, por lo que insistimos en eliminar privilegios y canonjías que tienen los actuales legisladores. Abogamos por el sentido común que debe caracterizar a los legisladores y una muestra de criterio independiente es el que a su vez procura ir contra la corriente que les da a los parlamentarios excesos de beneficios. No nos sentimos tan optimistas de que se eliminen las partidas circuitales pues ya hay voces que son conscientes de que el Estado o los representantes manejen esos dineros porque así corresponde por ley. El Organo Ejecutivo se ha querido mantener al margen, pero ya hay demandas en la Corte Suprema de Justicia sobre lo anticonstitucional de tales medidas que le daban al legislador el privilegio de decir era de parte suya, cuando en realidad salía de los fondos producto de los impuestos que pagamos todos los panameños.
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PUNTO CRITICO |
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