Gran satisfacción debe sentir un grupo especial, de cerca de 75 artistas, nacionales e internacionales, cuyo arte, exhibido, vendido y subastado en cuatro galerías de San Francisco, ayudará a que 7 mil niños humildes de distintos puntos del país tengan mayor protagonismo mañana y disfruten de una Navidad plena este 2010, gracias a Play 4 Kids.
En lo que fue una jornada artística sin precedentes en San Francisco, Arteconsult, Allegro, Mateo Sariel y Marion Gallery abrieron sus puertas la noche de este 1 de septiembre, para que centenares de amantes del arte -niños, jóvenes y adultos- que apoyan a Nutre Hogar, dieran paso expedito a su sentimiento de solidaridad y se sumaran a Play 4 Kids, que esta vez eligió las artes plásticas como puente entre los más privilegiados y los niños que requieren manos amigas para crecer sanos y fuertes, sin los riesgos y estragos que para su salud y vida representa la desnutrición.
Los visitantes de las cuatro galerías que apoyan a Continental Airlines, Copa Airlines y el Panamá Marriott Hotel, las tres empresas que lideran esta novedosa iniciativa pro Nutre Hogar, con otros colaboradores como Félix B. Maduro, pudieron deleitar sus sentidos con pinturas, esculturas, fotografías, serigrafías y otras artes plásticas de variada temática, técnica y formato.
Además, en "Ruta del arte por los Niños de Nutre Hogar", tuvieron la oportunidad de dialogar con muchos de los artistas que estaban presentes en tan significativa y especial noche, participando en este viaje por el mundo del arte que estrecha culturas, las hermana y es aliado incondicional de la niñez.
A la par, estas personas pudieron conocer la labor de Nutre Hogar gracias a videos que se proyectaban en cada galería, en las que también hubo premios, como tiquetes aéreos para destinos dentro y fuera del país, estadías en hoteles y otros interesantes alicientes para los que donaban B
20.00 y podían participar en tómbolas que eran esperadas con mucho entusiasmo.
El de la inolvidable noche del pasado miércoles 1 de septiembre fue un arte que además de ser visto podía ser escuchado, que era todo un arcoiris de color, un maravilloso espectáculo para el goce colectivo, catarsis para el alma y una muy original forma de decirle a los niños que "Amor se escribe con mayúscula".