Vamos, tiene que dar la cara, definirse, decir al mundo: "¡aquí estoy¡" Usted no nació para vivir arrinconado, como una perla metida en la concha, o un perrito apaleado que temblando de miedo, sigue escondido huyendo de todo. Todas esas experiencias vividas en el pasado, que lo han acondicionado a seguir huyendo siempre, le impiden ver la realidad objetivamente. Usted no es simplemente su pasado, ni sus pertenencias, ni su cuerpo. Usted es mucho más que su historia y sus cosas. Usted es el "y" soy", el gran nombre con que Dios se definió, pero de manera creada, limitada, dependiente totalmente de Él. Usted sin Dios no sería, pero con Él, es alguien único, irrepetible, maravilloso, tan valioso que por usted Cristo derramó toda su sangre en la cruz.
Tienes que escuchar la voz de Dios que te llama y te trata como persona. Tienes que escuchar la voz de la creación entera, del universo y los seres humanos, que "esperan la manifestación de un hijo de Dios, que eres tú". Tus energías, talentos, cualidades naturales y sobrenaturales están ahí medio dormidos. Tienes ya que "despertar del sueño" y saber que tienes tanto de bueno todavía oculto.
No puedes irte de este mundo sin haber dejado esa huella imborrable de los que hacen historia porque pusieron todo su ser a manifestarse, sabiendo que al hacerlo, Dios a través de ti se expande, se extiende al universo, haciendo más hermosa toda la creación.
Tienes que despertar ya y creer en Dios y en ti mismo. Enarbolar la bandera de la confianza en tu riqueza espiritual y soñar con grandes ideales. Valorarte y apreciar todo lo bueno que hay y comprender que hay un "designio divino" para ti, una gran misión que cumplir.
Sal ya de tu anonimato y dile al mundo que estás aquí y tienes algo grande que aportar con tu sonrisa, tus palabras, tu oración, tus acciones, tu paz y amor, tu fe y esperanza. Vamos, adelante, confía en Él, ya que con Dios en verdad eres invencible.