El 5 de agosto, la vida de 33 mineros chilenos se transformó tras el derrumbe en la mina de San José, en el desierto chileno de Atacama.
Pasados 17 días desde el accidente, los socorristas lograron perforar un agujero estrecho en la mina donde debían encontrarse los atrapados, y al sacar la sonda, encontraron una nota en la que los mineros informaban que estaban vivos.
Actualmente, el contacto con los atrapados se mantiene a través de un canal de 15 centímetros de diámetro, por el que se les entregan comida, agua y medicamentos.
Se estableció comunicación por video, teléfono y mediante cartas.
Ahora tienen que enfrentar un nuevo estilo de vida, mientras esperan que avance el Operativo San Lorenzo, como se ha dado en llamar al rescate.
Serán al menos 100 días sin luz natural, sin otra meta que ver llegar el martillo de cilindros de la Strata 950, la máquina "salvadora", cortando 700 metros de roca en pleno desierto.
Por eso, la vida bajo tierra se ha planificado en detalle: una rutina rigurosa diseñada en la superficie y ejecutada bajo tierra para ocuparles el tiempo y la mente.
ORDEN Y RUTINA
La jornada se divide en un (falso) día y una noche, demarcadas por luces artificiales. Esta distinción, según los psicólogos, es fundamental para regular el ritmo corporal.
Todos han restablecido su patrón de sueño, había algunos con dificultades para dormir, pero se han normalizado.
Ya físicamente estables, les ha llegado la hora de trabajar. ¿En qué? Las tareas del micromundo subterráneo son múltiples.
Divididos en cuadrillas, los hombres cumplen turnos de ocho horas de tareas seguidas de descanso, como si se tratara de las faenas mineras que realizaban antes del accidente, el 5 de agosto.
Durante las 24 horas reciben las "palomas", angostos tubos cilíndricos que son empujados a través de las sondas y llegan cargados de mercancías.
En los últimos días, se les ha pedido que inspeccionen el estado de las cuevas y rampas, buscando mudarse de su actual "centro de operaciones" para escapar del incremento de agua y lodo que derivará de la perforación.
Casino y policlínica en un hogar bajo tierra
El primer video grabado en el interior de la guarida, y enviado a los familiares el 26 de agosto, fue revelador en muchos sentidos. Entre ellos, mostró cómo han demarcado espacios: un "casino" para los momentos de ocio, un sector de duchas alejado en el que aprovechan una vertiente de agua natural para higienizarse, un dormitorio, una despensa para almacenar las mercancías de las "palomas" y hasta un "policlínico", como lo llaman, con un organizado botiquín médico.
ESPACIO NO FALTA
Los mineros pueden desplazarse por más de 1, 5 kilómetros en total, en distintos corredores, aunque buena parte de esta superficie no se usa porque se presume vulnerable. El espacio de seguridad tiene, según se informó, unos 40 metros cuadrados de superficie por 4 de alto.
Por una rampa, un poco más abajo, han definido otro espacio donde vuelcan sus desechos. Entre ellos, sus excrementos, que el equipo de la NASA, llegado a Chile para asesorar al Gobierno en el rescate, les enseñará a procesar adecuadamente.
Palomas mensajeras con Cd, biblias y Condoritos
Los médicos les han sugerido ejercicios de relajación, a la espera de una rutina de gimnasia para fortalecer músculos y mantenerlos en peso. Para poder salir por el túnel, es fundamental que ninguno supere los 60 centímetros de circunferencia de cintura.
El resto es tiempo de ocio, difícil de llenar. Pero los envíos de palomas ayudan: han recibido revistas "Condorito", mini Biblias, historietas futboleras "Barrabases", juegos de dados y dominó.
Ellos mismos eligieron la música: ranchera, cumbia y reggaetón, en ese orden, que fueron cargados en reproductores mp3. Un mini proyector de alta definición les permite proyectar películas, aunque las autoridades debaten cuáles son los contenidos apropiados para entretenerlos sin generarles alteraciones del ánimo.
Por lo pronto, se sabe que tendrán acceso a las transmisiones de fútbol de la liga local y, tras recibir varias PlayStation portátiles, podrán entretenerse con videojuegos.
Parte del día se irá también en leer material de estudio: las autoridades les han enviado libros de oratoria, con el fin de entrenarlos para enfrentar la vorágine mediática a la salida.