Si es usted una de esas personas que pierden "el control emocional" continuamente le aconsejo que repase, como si fuera un observador de "fuera", su comportamiento cuando se "sale de sus casillas". Como en una película vea cómo se transforma su rostro y adquiere la expresión de un perro bravo, su cuerpo se enrosca y encorva y quiere atacar, lanzando expresiones duras, ofensivas, llenas de ira.
Todo eso contamina el ambiente donde está, llenándolo de energía negativa. La reacción de sus familiares es de miedo o cólera, y el mecanismo de defensa de todos se agudiza preparando el combate.
Le aconsejo que después de analizar su comportamiento como quien ve una película, donde usted simplemente observa, pregúntese por qué reacciona así. Haga una lista de las cosas que lo enojan con más facilidad y pregúntese si vale la pena reaccionar de esa manera. Para eso analice si la causa merece alterar el ritmo de su corazón y afectar con úlceras su estómago y albergar sentimientos negativos que contaminan su mente. Si además es justo irradiar su casa de tanta energía negativa, provocando ruptura de relaciones humanas, afectando el clima de paz y armonía que debe reinar. ¿Vale la pena todo esto?.
Usted necesita bajar su nivel de estrés, buscar la armonía que rápidamente pierde, y para eso es necesaria la oración tranquila, continua, buscando en ciertos momentos la soledad, combinada con algún ejercicio de relajación donde la clave es la respiración rítmica y pausada y la lectura de la Palabra y de libros que inspiren paz. Es probable que necesite usted quemar energía almacenada, y para eso el ejercicio físico diario ayuda mucho. Quemar calorías no solo es bueno para el cuerpo, sino para la mente. Oxigenar el cerebro le permite pensar mejor, analizar su existencia y poner las barreras necesarias para encausar mejor su energía.
Cultive pensamientos positivos que a su vez generan buenas emociones. Es necesario llenar su mente de frases que lo animen y para eso aprenderse de memoria palabras que rompan el hechizo de lo negativo y una de las tantas podría ser: con Dios soy invencible. Amén.