CRITICA EN LINEA 

 

S E C C I O N E S

EPASA EN LINEA

PANAMA AMERICA

DIAaDIA EN LINEA

REVISTA SIETE!


primera plana

portada

al cierre

nacional

política

opinión

economía

el pueblo habla

relatos y reportajes

la voz del interior

sport

el mundo

viva

en la cocina

sucesos

 

CRITICA
 
GOTAS DE VIDA NUEVA
  OPINIÓN


La verdadera pureza

Fundación | PRO-FE

Marcos 7, 1-8.14-15.21.23

En esta ocasión, los fariseos y escribas que habían llegado de Jerusalén se extrañan al ver a algunos discípulos de Jesús que comían los panes con las manos impuras, es decir, sin lavar; y preguntan al Señor: ¿Por qué tus discípulos no se comportan conforme a la tradición de los antiguos, sino que comen el pan con manos impuras?

El Señor respondió con energía ante esa actitud vacía y formalista: hipócritas -les dice-, dejáis a un lado los mandatos de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.

La verdadera pureza -las manos inocentes del Salmo 24 es algo más hondo y profundo que manos lavadas- ha de comenzar por el corazón, pues de él proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, hurtos; homicidios; adulterios, codicias, maldades, fraude, deshonestidad, envidia, blasfemia, soberbia, insensatez.

Las acciones del hombre provienen primero del corazón. Y si éste está manchado, el hombre entero queda manchado.

La impureza no sólo se refiere al desorden de la sensualidad, aunque este desorden -es decir, la lujuria- deje una huella profunda, sino también al deseo inmoderado de bienes materiales, a la actitud que lleva a ver a los demás con malos ojos, con torcida intención, a la envidia, al rencor, a la inclinación egocéntrica de pensar en uno mismo con olvido de los demás, a la abulia interior, causa de ensueños y fantasías que impiden la presencia de Dios y un trabajo intenso...

Las obras ex-ternas quedan marcadas por lo que hay en el corazón. ¡Cuántas faltas externas de caridad tienen su origen en susceptibilidades o en rencores depositados en el fondo del alma, y que debieron cortarse nada más aparecer!

Jesús rechaza la mentalidad que se ocultaba detrás de aquellas prescripciones, que con frecuencia habían perdido todo contenido interior, y nos enseña a amar la pureza de corazón, que nos permitirá ver a Dios en medio de nuestras tareas.

Él quiere, ¡tantas veces nos lo ha dicho!, reinar en nuestros afectos, acompañarnos en nuestra actividad, darle un nuevo sentido a todo lo que hacemos.

Pidámosle que nos ayude a tener siempre un corazón, limpio de todos esos desórdenes.



OTROS TITULARES

Soldados gringos en Curundú

La verdadera pureza

La pata coja del gobierno

Comentarios

Cómo tratar con su cólera

¿El horario de los bares y discotecas se debe regular?

Los Mismos de Siempre

Denuncias e investigaciones

 


 

  





linea
linea gris
 

   copyright © 1995-2009, CRITICA EN LINEA
todos los derechos reservados