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Las autoridades iraquíes llevaron a reporteros a unas instalaciones denunciadas como fábricas de armas químicas y biológicas, e insistieron que allí sólo se elaboran pesticidas para fines domésticos y agrícolas. Es la tercera vez este mes que las autoridades iraquíes llevan a reporteros a una gira de ese tipo y ocurre en momentos en que Estados Unidos considera atacar a Irak.
Sin embargo, el gobierno de Bagdad se ha negado a permitir que inspectores de la ONU visiten esos mismos sitios sospechosos. El gobierno estadounidense acusa a Irak de acumular armas de destrucción masiva y ha exhortado al derrocamiento del presidente iraquí Saddam Hussein. El presidente estadounidense George W. Bush le ha advertido a Irak que sufrirá consecuencias, si no permite el regreso de los inspectores de la ONU.
Las autoridades iraquíes llevaron a los reporteros a la planta Falluja-3, a 100 kilómetros al oeste de Bagdad. Fue destruida en 1991 y 1998 por aviones estadounidenses pero ambas veces reconstruida. Ayer no se podía ver daño alguno en la instalación.
"Esta planta produce insecticidas domésticos y pesticidas agrícolas, y no tiene nada que ver con armas de destrucción masiva", declaró el gerente de la planta, Haidar Hassan a los reporteros.
Se podía ver barriles polvorientos y sacos con el rótulo de "Pesticida agrícola" regados por el piso. Decenas de obreros reparaban máquinas y examinaban las sustancias en medio del ronquido de la maquinaria.
Algunos barriles portaban números de serie junto con las fechas de fabricación y vencimiento. Algunas inscripciones estaban borradas total o parcialmente, otras llevaban la etiqueta "Tóxico".
En la unidad de pesticidas agrícolas, había enormes tanques con el sello UNSCOM, la agencia de la ONU a cargo de desmantelar el arsenal de armas de destrucción masiva de Irak, tras la Guerra del Golfo Pérsico de 1991. No se explicó qué significaba eso.
Los inspectores de la ONU salieron de Irak justo antes de que aviones británicos y estadounidenses bombardearan al país en diciembre de 1998, como castigo por negarse a cooperar con las inspecciones.
Desde entonces, Irak se ha negado a permitirles regresar y la ONU no ha logrado convencer a Bagdad que los acepte, pese a numerosas rondas de negociaciones. |