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TEMAS DE ACTUALIDAD
El pueblo es el que hace la historia

Santos Herrera
Crítica en Línea
Toda agrupación o partido político se nutre del pueblo. Es en el seno del pueblo donde se encuentra la savia transformadora de toda sociedad. Las fuerzas que existen latente y que pugnan por manifestarse en las masas, son inagotables energías revolucionarias, que una vez puestas en acción barrerán to-das las trabas que se oponen al progreso. Vivimos en una sociedad ya organizada políticamente y dividida en clases y con la masa popular dentro de sus organizaciones. Luego, está claro que para ligarse a las masas es necesario llegar a esas organizaciones. Las organizaciones tienen sus formas legales, luego es natural la utilización de esos recursos. Los partidos, agrupaciones, sociedades, parlamentos, asambleas y concejos son poderes que se nutren de las masas populares, influyen y determinan las condiciones de las mismas. Todo grupo o destacamento de vanguardia que aspire ganar por medio de la lucha la dirección revolucionaria debe estar consciente de esta verdad. Encerrarse en una torre de marfil, darle la espalda al pueblo y convertirse en una secta de monjes que temen a un mundo que hay que transformar, es sencillamente una huida vergonzosa de la realidad. Darle la espalda a las organizaciones en cuyo seno están las masas arguyendo que son "reaccionarias", es un romanticismo de beatas de aldeas. Hubo un tiempo en que los caballeros andantes, montados a caballo, iban por el mundo con el ánimo de transformarlo, uno contra el mundo. Pero esto sucedía en las novelas de caballerías y no en la realidad del proceso histórico. Los caballeros andantes de hoy, los subjetivistas, niegan en teorías, y a veces en los hechos, la necesidad de ligarse a las masas, bastándoles sólo una docena de hombres dispuestos a inmolarse para hacer la revolución. El grupo de avanzada se nutre y vive de las masas. Sin esta íntima ligazón, el grupo de vanguardia se liquida y muere. Los inquisidores son los que niegan e impiden la ligazón del grupo de avanzada con el pueblo. Absolutizar, como único medio de lucha, las formas legales es caer en el otro extremo y liquidar las otras formas de luchas fundamentales. Hay, pues, que utilizar todas las formas de lucha, combinando las unas con las otras. Es el pueblo el que hace la historia y el que crea, bajo ciertas condiciones, a los grandes líderes y no como creen algunos, que son los grandes hombres, profetas, supermanes, tarzanes, los que hacen la historia. Mirar las cosas desde el punto de vista idealista y metafísico, trae como consecuencia las grandes equivocaciones y por supuesto, el aventurismo en la lucha social. Creer que son las grandes personalidades las que hacen la historia y crea a los grandes líderes y no los pueblos, es estar sujeto a toda clase de supersticiones y expuesto a ser arrastrado a aventuras descabelladas por cualquier charlatán que asegure que tiene poderes "sobrenaturales y misteriosos".
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