CUARTILLAS
Pasajera
Milciades A. Ortiz Jr.
El taxista de Madrid llevó
a los turistas frente al ministerio de guerra, para mostrarles la única
estatua que todavía existe allí del Generalísimo Francisco
Franco.
Franco gobernó con puño de hierro a España por casi
medio siglo, luego de haber dirigido una guerra civil que evitó que
los izquierdistas siguieran gobernando su país.
Para conseguir el triunfo, contó con el apoyo de las fuerzas fascistas
de la época, entre ellos las de Italia y Alemania nazi. El otro bando
logró apoyo de la misma Unión Soviética y de voluntarios
de todo el mundo.
Dicen que un millón de personas murieron en esta guerra civil,
y Franco gobernó a España con mano fuerte. Esto provocó
que España se atrasara en el desarrollo de las naciones europeas,
especialmente luego de los años cincuenta.
Pues bien: Franco estaba por todas partes en España. En estatuas,
en hermosos paseos y autopistas, en las oficinas, libros de texto, etc.
Cuando murió de muerte natural, se confirmó aquello de que
"la gloria es efímera". Sus estatuas desaparecieron, lo
mismo que sus fotos, y se cambiaron de nombres los paseos y avenidas.
Hoy es difícil encontrar algo relacionado con el todo poderoso
dictador español. Lo mismo ocurrió en República Dominicana
con Trujillo. Y en Colombia con Rojas Pinilla. Venezuela con Pérez
Jiménez, Nicaragua con Somoza, Papa Doc en Haití, Cuba con
Batista y en el futuro con Fidel.
En Rusia pocos se acuerdan de Stalin, Kruhshev, Lenín y otros.
A través de la historia gente que tuvo el poder en sus manos y que
se creyeron "indispensables", escogidos por Dios, lo máximo,
con el tiempo desaparecieron de la conciencia y recuerdo de los pueblos.
Esto sucedió, porque esa gloria de que se vanagloriaban era inventada
por ellos mismos y sus cepillos. Aquí en Panamá realmente
pocos recuerdan a Torrijos y Noriega, a pesar de lo mucho que lo alababan
y se aprovecharon de sus favores (varias fortunas actuales vienen de estar
al lado del dictador).
Por qué sucede esto? Sencillamente porque las épocas cambian
y los pueblos olvidan con rapidez. Si a esto se le añade que esos
dictadores hicieron mucho daño a sus pueblos, entonces es lógico
que al desaparecer la gente quiera "cubrir con un velo el pasado, el
calvario y la cruz", como dice nuestro Himno.
Lo que digo se ha venido repitiendo a través de miles de años
con los dictadores despiadados, en todos los continentes. Pero esa lección
no la aprenden algunos dirigentes, que sueñan con seguir en el poder,
como si ellos fueran algo "de otro mundo".
Es ridículo pensar que "si no sigo gobernando el pueblo sufrirá
mucho, que yo soy el único adecuado para mejorar al país,
"y otros cuentos que se inventan los que sufren complejos de inferioridad
y quieren seguir en el poder.
Hay que comprender que las circunstancias que viven las naciones, muchas
veces determinan el tipo de mandamases que tendrán. Y en nuestra
región de países débiles y subdesarrollados, se debe
agregar la intromisión de países poderosos, con sus intereses
mercantilistas económicos.
El ser humano siempre ha buscado la inmortalidad, "estar en la Historia
del mundo o de su país", lo que no es más que "vanidad,
pura vanidad. Muchos pueblos han sufrido por estos sueños de grandeza
y deseos de continuar en el poder.
Pero la historia sigue repitiéndose de muchas maneras y no sólo
en "espiral", como decía un líder panameño.
Lo que importa a los pueblos es contar con dirigentes honestos, preocupados
por resolver los problemas que sufre un país, sin pensar en fortunas
y fama.
Medios de comunicación manipulados por dictadores inventan una
falsa popularidad, que a veces se convierte en una droga embriagante para
el mandatario. ¿Cuántos dirigentes han perdido la razón
al creerse populares, porque todos los días salen en periódicos,
televisión y radio?
Es preferible que un mandatario se retire a tiempo y que su pueblo lo
recuerde con cariño.
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