Miércoles 26 de agosto de 1998

 








 

 


MENSAJE
De vuelta al hogar

Hermano Pablo
Costa Mesa, California

E
l hombre, de 24 años de edad, caminó hacia la puerta que conducía a la calle. Vestía abrigo, bufanda y sombrero porque era invierno, y el invierno es crudo en Suecia. Se dio vuelta para mirar a su joven esposa y a sus dos mellizos, y les dijo secamente: "Hasta luego". No hubo otra palabra.

Después de 27 años de ausencia, Steven Gerder, de Arvidsjaur, Suecia, volvió y se presentó de improviso a la puerta de su casa. "Aquí estoy", anunció. Y su esposa Christina, que no había dejado de esperarlo y nunca había dejado de amarlo, le respondió: "Entra, esta es tu casa".

He aquí una verdadera historia de amor. De amor y de esperanza. Historia que ilumina un poco el ambiente sombrío de estos tiempos. Tiempos de frialdad matrimonial.

Un hombre joven, dominado por la bebida, abandona a su joven esposa y a sus hijitos. No saben nada de él durante 27 largos años. La esposa, que lo ama, no pierde nunca la esperanza de que vuelva, y allí está, y allí están sus hijos, aunque ya casados y con hijos ellos mismos, y allí esta también su viejo sillón.

Cuando el amor es fuerte, no se rompe, no se apaga, no palidece. Y el amor fuerte engendra siempre otro sentimiento noble: la esperanza. Y el amor y la esperanza se nutren de otro sentimiento más: la devoción espiritual.

Christina nunca dejó de amar, nunca dejó de esperar y nunca dejó de orar. Enseñada desde niña a confiar en el Dios justo y amoroso de la Biblia, nunca pedió la fe. Mantuvo su hogar, crió sus hijos, retuvo la esperanza y, por fin, recuperó a su esposo.

En este mundo materialista, pragmático, utilitario y práctico, las virtudes espirituales tienen poca cotización. Son cosas que no producen dinero. Por eso poca gente la quiere. Pero las virtudes espirituales -amor, esperanza y fe- tienen otra clase de recompensa. Es la satisfacción profunda y segura de saber que todo, a la larga, saldrá bien.

Si permitimos que Cristo sea nuestro Dueño, veremos cómo nuestra existencia se fortalecerá y cómo el ámbito de nuestra vida se hará más puro. Tal vez no nos hagamos ricos, pero nuestra vida se enriquecerá de todos modos, y sabremos lo que es vivir seguros de que a la larga, todo saldrá bien.

 

 

 

 

CULTURA
Juzgado de París anuncia que la investigación de la muerte de Diana termina en octubre.

 

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