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EDITORIAL
La era del terror
Aunque algunos alabarderos del llamado "Proceso Revolucionario" tratan de despertar nostalgias por una época que no lo merece y magnifican el 11 de octubre de 1968, es evidente que la era del terror comenzó en esa fecha cuando se derrumbó la constitucionalidad y se cometieron una serie de desmanes que dejaron en nuestro pueblo sangre y lágrimas. En los últimos tiempos se ha tratado de minimizar los efectos de aquel aciago 11 de octubre, pero este pueblo no sufre de amnesia histórica y recuerda los carcelazos, exilios forzados y asesinatos. Desde el mismo inició del golpe de Estado que instauró el militarismo en nuestro país y el gobierno de corte populista que siguió a la asonada castrense, dejó huellas de dolor a miembros de la sociedad civil panameña, que sufrieron los rigores de la naciente tiranía. Algunos sectores del pueblo panameño insinúan un perdón o indulto por los crímenes de la dictadura, pero eso no sería hacerle justicia a los cientos de desaparecidos ni al pesar de los familiares que vistieron de luto sus hogares. La fosa común del cuartel de Tocumen y la osamenta del dirigente popular Heliodoro Portugal identificada recientemente, es una prueba fehaciente de ello. Rita Wald, Dorita Moreno, Jesús Héctor Gallegos, Floyd Britton y tantos otros mártires del civilismo no pueden descansar en paz y reclaman justicia desde sus tumbas anónimas, porque sus verdugos no tuvieron la consideración de darle cristiana sepultura. Los 21 años del Proceso Revolucionario esconden una historia negra y aunque los panameños se hayan dejado obnuvilar por la reversión del Canal y el desarrollo urbanístico que alcanzó Panamá en la década del '70, nada justifica los crímenes que se cometieron en lo que dieron en llamar "Revolución sin dictadura y libertad con orden", una falacia que no desmintieron al momento, porque en el país no había libertad de expresión. Están apareciendo destellos de una justicia tardía, pero aún así la justicia divina será la que se encargue de castigar a los culpables de una era de terror, maldita y llena de congoja que transformaron a este país en una patria de dolor y llanto.
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PUNTO CRITICO |
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