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"El Gallo" a la inmortalidad

Carlos Alberto Martínez
Crítica en Línea
En una masiva manifestación de sentimiento, tristeza y el tratar de poder explicar el porqué se nos va un ser querido y especialmente a alguien a quien dentro de la gente humilde de un sector tradicionalmente futbolero le ha dado alegrías, tanto jugadores como entrenadores, directivos y la llamada "mitad más uno", los seguidores del Club Deportivo Plaza Amador, le dieron el postrer adiós al guardameta argentino Claudio Alberto Martínez ayer jueves. Toda la familia futbolística, por un momento olvidó sus notorias diferencias y principalmente al sector del fútbol no aficionado, y se unió al dolor que nuevamente embarga a la Plaza Amador al celebrarse la misa de cuerpo presente en la Basílica Menor de Don Bosco, donde la tónica la dieron los integrantes de la plantilla placina, la mayoría jóvenes quienes alternaron con el malogrado guardavallas vistiendo camisetas blancas con su retrato. Así mismo, rostros compungidos como los de su compañero suplente en la portería y en un tiempo campeón nacional de motos acuáticas, Ricardo Durling, mostraron el vacío hacia la falta de una figura que dio en tres temporadas mucho a un elenco con que le dio identidad, humildad y admiración. Al término del acto religioso, los placinos, algunos agitando los colores rojo y azul llevaron el féretro del llamado "Gallo" hacia un cortejo fúnebre que recorrió Calidonia, el histórico sector de Santa Ana hasta la cancha de la Plaza Amador, donde los restos fueron paseados en una victoriosa vuelta ante el aplauso de toda la barra, esa barra que tanto coreaba y alentaba al argentino que lo llevó a convertirse en un placino más. Hoy, los restos del guardameta Claudio Martínez viajan hacia su natal provincia argentina de Córdoba donde sus familares, entre ellos su ahora viuda y un niño de siete años, le esperan para darle el descanso eterno. Conociendo la personalidad del "Gallo" Claudio, los jugadores, directivos y seguidores de Plaza Amador, dieron a conocer el lado humano de una figura que no buscaba grandes titulares ni llamar la atención. Llegó a Panamá para jugar al fútbol y fue en Panamá donde hizo amistades, era tranquillo, callado y atento incluso con los periodistas. No aspiraba a ser un seleccionado nacional argentino ya que muy pocos eran los elegidos en un fútbol de alta competencia, tampoco a nacionalizarse panameño para vestir la franela roja de nuestra selección, ya que habían mejores en su posición. No buscaba un club grande ya que un club humilde y sin abolengo en rankings FIFA o IFFHS como Plaza Amador lo hizo grande y así entre aplausos y vítores el fútbol panameño le ha reconocido sus méritos. Sin embargo, cuando la vida le sonreía aún, la fatalidad tocó en un país que no era el suyo pero que lo quería mucho, tanto que dejó la enseñanza a nuestras autoridades respecto a la seguridad en nuestras playas, especialmente en la costa atlántica, donde bañistas, surfers y corredores de motos acuáticas corren peligro en los arrecifes de coral. Claudio Martínez descansa en paz y ahora será parte del gran equipo celestial que gustó de sus estiradas, su capacidad de aupar hacia delante a sus compañeros y a ser ejemplar en su vida. Ahora, esta figura es inmortal, ya que estará junto a los grandes del Plaza Amador quienes también siguieron el camino hacia la eternidad como el inspirador de este club popular, León "Cocoliso" Tejada, a jugadores como Miguel Tello "Alegría del Pueblo" y de hinchas como Claudio Fernández.
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