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Panamá, un gran corredor de armas

Carlos Estrada
Crítica en Línea
Vicente Archibold Blake, presidente del Servicio de Paz y Justicia en Panamá (SERPAJ), manifestó que "nuestro país es el gran corredor de tráfico ilícito y legal de armas en Centroamérica". Blake señala que la ruta que normalmente se utiliza para transportar estas armas siempre es la misma. Se inicia en Nicaragua, pasa por Costa Rica y sorprendentemente son llevadas a Colombia por vía terrestre a través de todo el territorio nacional, sin descartar la utilización de las costas panameñas. Un estudio fiscal señala que el precio de un fusil AK-47 sube a $300 cuando llega a la frontera entre Costa Rica y Panamá; aumenta a $700 en la ciudad capital y finalmente puede alcanzar hasta $2 mil cuando llega a manos de la guerrilla colombiana. El presidente de SERPAJ dice que las facilidades que actualmente se dan para que un ciudadano porte un arma, es el elemento que incide directamente en el incremento de la criminalidad y la violencia social en nuestras calles. Otro de los aspectos que se trataron en el "Seminario Sobre Violencia Social y Flujo de Armas Livianas en Panamá" fue el de exigir mayor rigurosidad al momento de pedir el requisito de la prueba psicológica, que en la mayoría de los casos es adquirido de forma irregular. Entre las medidas que se propondrán luego de este seminario son las de legislar con mayor restricción y más requisitos al momento que una persona decida obtener un permiso par portar un revólver. Cabe destacar que las leyes panameñas le permiten a una sola persona registrar de una a nueve armas ligeras. Según Archibold Blake desde 1990 hasta la fecha la Policía Técnica Judicial ha otorgado un total aproximado de 97,000 permisos para portar un arma de fuego.
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