CULTURA
Auge de la animación
Agencias Internacionales
El auge de los dibujos animados
ha transformado un campo que se consideraba predominantemente infantil en
un lucrativo mercado laboral, del que forman parte un número al alza
de profesionales.
Como demuestra el Anifest'', festival anual sobre la animación
que se celebra este fin de semana en Burbank (California), la oferta ha
sufrido una importante diversificación en los últimos años.
El monopolio de los estudios Disney en materia de animación no
sólo ha quedado roto sino que en los próximos meses se espera
en Estados Unidos el estreno de cuatro largometrajes de dibujos animados
de otros estudios.
Este es el caso de Prince of Egypt ''-el debú de DreamWorks en
el campo de la animación-, Antz'', Rugrats y A bug's life, este último
una producción por ordenador de Pixar'' para Disney.
"Cuando comencé en este campo todos me desanimaban diciendo
que no había dinero. Ahora es un gran negocio'', recuerda Antran
Manoogian, presidente de ASIFA Hollywood, organización encargada
del festival.
La organización es una filial en Hollywood de la Asociación
Internacional dedicada al Filme de Animación, creada en Francia en
1957 y con representantes en 30 países interesados en el mundo de
los dibujos animados.
La intención es promover la animación entre los aficionados
y entre aquellos que no saben cómo se hacen los dibujos animados.
"Queremos exponer a todo el mundo esta forma de arte'', explica
Manoogian.
El programa incluye ponencias sobre la historia de la animación,
de la que se encarga Tom Sito, guionista en DreamWorks, o una aproximación
a las voces de la animación, con Nancy Cartwright conocida como la
voz de Bart Simpson.
"También ofrece la presentación de cómo se
hizo Mulán'', de la que se encargará Raúl García,
animador de los estudios Disney.
Mientras que el éxito de películas como Anastasia, Beavis
and Butthead do America o Space Jam ha demostrado que hay un mercado fuera
de Disney, los resultados de Mulán demuestran que este estudio no
ha perdido ninguna de sus cualidades, confiesa García.
Aunque la industria de la animación no disfruta en estos momentos
de la misma fuerza con la que contó hace unos años, según
el sindicato de este gremio, el número de puestos de trabajo ha aumentado
en un 18,9 por ciento en el último año.
Si gran parte de los estudios de reciente creación han asentado
sus plantillas, se augura la apertura de nuevos estudios, como es el caso
de la nueva división de Universal dedicada a los dibujos animados.
Entre las recomendaciones más habituales dadas en el Anifest a
aquellos que se quieren dedicar a los dibujos animados está la de
que aumenten su preparación profesional antes de dedicarse a trabajar
en este campo.
Para ello, junto a la formación que ofrece CalArts, la única
universidad estadounidense que concede titulación en animación,
han florecido un gran número de escuelas dedicadas a esta enseñanza.
En el caso de la Universidad de Glendale, a iniciativa de Raúl
García y otros profesionales del gremio, se está poniendo
en marcha el departamento de animación con la esperanza de que en
pocos años también pueda ofrecer la titulación oportuna.
Para un animador, la educación tiene que ser una tarea contínua
ya que si uno se detiene en algún momento, su carrera sufrirá
el mismo frenazo, indica García.
Para otros animadores como John Kricfalusi, creador de Ren & Stimpy'',
el futuro es algo menos académico y está en medios de comunicación
fuera de las grandes industrias como es la red del Internet.
Libre distribución, libertad de expresión y contacto directo
con la audiencia. No se necesita a nadie más que te diga lo que debes
de hacer y lo que no'', se precia un animador tan popular como veces despedido
de los grandes estudios, algo que lleva como honor.

La desgracia de llamarse Adolf Hittler
La vida no fue siempre fácil
para Adolf Hittler, un austriaco de 60 años, conductor de autobuses
jubilado, que tuvo que sufrir la desgracia de llevar el mismo nombre que
el führer.
En una entrevista concedida a la revista Focus, que aparece hoy lunes,
Adolf Hittler explica que recibe muchas llamadas teléfonicas, incluso
en plena noche, en las que voces anónimas le dicen "tenemos
otro para ti, para la cámara de gas" y cosas por el estilo.
Sin embargo, Adolf Hittler nunca quiso cambiar de nombre, aunque en una
ocasión tuvo que adoptar el pseudónimo de Adrian Heller cuando
conducía para un grupo de turistas israelíes.
Hittler, que nació en octubre de 1937, considera que su nombre
influyó negativamente en su carrera profesional, pero también
en su vida personal y especialmente en su divorcio.
En cuanto a las ventajas: a menudo recibe tarjetas de felicitación
el 20 de abril, fecha en que nació su famoso homónimo.
Además, fue ascendido rápidamente cuando estaba en el ejército,
en los años 50, "porque uno de mis superiores tenía una
debilidad por Hitler".
Adolf Hittler aceptó participar en un congreso titulado "los
nombres difíciles de llevar", que se celebrará a finales
de septiembre en Braunau am Inn (Austria), ciudad natal del führer,
según Focus.

|