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CULTURA
¿Y... las cutarras?

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Redacción
Crítica en Línea

Cada vez que Eduardo Soto nos ve nos pregunta: ¿y las cutarras?. Desde luego no se trata de las nuestras, puesto que desde hace buen rato no nos calzamos un buen par de ellas.

Desde que iniciamos a escribir esta serie de artículos sobre folclore y expresiones típicas, Soto nos sugirió investigar sobre el procedimiento utilizado para confeccionar este singular calzado que luce en sus pies, especialmente el hombre de "allá aonde uno".

En el presente artículo haremos referencia sobre algunas particularidades de las cutarras, el procedimiento para confeccionarla, su uso y las utilidades que aporta a su propietario.

Quizás una de las prendas de vestir o en este caso de calzar que más identifica tanto a un campesino u hombre interiorano son las cutarras, esa especie de sandalias de cuero curtido que acompaña al hombre de la campiña en sus labores cotidianas.

Nacen directamente de las manos del campesino, sin pasar por complicados procesos industriales o de manufacturas en cadena. El mismo las hace a su gusto y medida con la materia prima a su alcance, o bien se las manda a confeccionar con alguien cercano, experto en la materia.

El uso de este tipo de calzado tiene una amplia difusión, sobre todo en la región central del país; península de Azuero (Herrera y Los Santos), además de Coclé y Veraguas.

Hay campesinos que nunca se han puesto un par de zapatos y por el contrario, toda su vida han protegido sus pies con cutarras.

El hombre lleva las cutarras en sus pies, ya sea para ir a las labores agrícolas o pecuarias, para visitar a familiares, amigos, ir de compras a la abarrotería y desde luego, para asistir a las festividades que se hacen en los pueblos interioranos para alegrar el espíritu colectivo de la gente.

Por antonomasia, las cutarras son una prenda netamente masculina, empero hay referencias que en algunos lugares del interior del país las mujeres también se calzan los pies con este tipo de calzados.

No hay edad para lucir unas cutarras, pues lo mismo puede hacerlo un infante de unos cuantos meses de nacido como un anciano de más de cien años.

Desde tiempos inmemoriales (nos remontamos a la prehistoria), el hombre utiliza como materia prima la piel de los animales para confeccionarse vestidos y calzados.

De la necesidad de cubrirse nacieron oficios como la peletería la curtiembre, talabartería y de ellas surgió la zapatería, siempre teniendo el cuero como elemento principal.

Y el cuero de vaca es el que se utiliza para la confección de cutarras. El cuero de una sola vaca puede dar para muchas cutarras, aunque, a lo mejor no todo sea destinado para ese fin.

El cuero se obtiene cuando se hace el sacrificio de una res para satisfacer las necesidades familiares o cuando hay una peonada o junta. O bien, el mismo puede comprarse en el matadero a un precio que oscila entre los 10:00 ó 15:00 balboas, todo depende del tamaño.

Cuando se compra el cuero, el mismo se hecha en una tina con cal y agua durante un período de 15 días. Esto se hace para quitar los pelos y extraer los restos de carne y grasa adheridos al cuero.

Luego de ese tiempo se saca y se pasa a otra tina donde se realiza el proceso de teñido. Este se logra "machancando" cáscaras de mangle, lo que le da el color rojizo al cuero. Posteriormente es sacado y puesto a secar a la sombra. Después de cierto tiempo el cuero está listo para ser trabajado.

Para hacer un par de cutarras, lo primero que hay que hacer es medir el pie de la persona sobre el cuero para determinar el tamaño de la suela. Luego se cortan las tiras o correas que irán unidas a las plantillas.

A las plantillas se le hacen unos cinco agujeros de cada lado por donde se meten las correas para hacer el trenzado o tejido. Las correas que pasan por los agujeros tienen que cortarse más delgados para que puedan pasar por los agujeros.

Desde luego, en cada región del país donde se hacen cutarras, cada quien tiene su método particular de confeccionarlas.

El hombre de campo duerme con las cutarras cerca de la cama, por si se presenta una emergencia nocturna tenerlas a mano. Incluso, según se cuenta hay algunos demasiado precavidos que hasta duermen con las cutarras puestas.

Su duración puede ser de unos tres meses o más, dependiendo de la calidad del cuero y su uso.

Es poco probable que a un hombre "encutarrao" le den hongos en los pies, ya que siempre los carga frescos y aireados. Una de las ventajas es que siempre estará protegido contra las espinas, las astillas y clavos que pudiera pisar.

Nuestro amigo "Pime", que además de gran acordeonista tiene fama de buen cutarrero nos prometió hacernos unas cutarras y hablarnos un poco más sobre cómo se hacen.

A lo mejor un fin de semana vengamos calzados con ellas y se las podamos mostrar a Soto cuando nos pregunte: ¿Y... dónde están las cutarras?

 

 

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A lo mejor un fin de semana vengamos calzados con ellas y se las podamos mostrar a Soto cuando nos pregunte: ¿Y... dónde están las cutarras?

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