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EDITORIAL
Orgullo deportivo
La ondina Eileen Coparropa, quien se despojó de la Medalla de Oro ganada en buena lid en la República Argentina, al no entonarse el Himno Nacional de su patria ni ver ondear la bandera panameña, va más allá de un simple ejemplo deportivo. Ese ejemplo de la tritona panameña debieran imitarlo nuestros deportistas que no compiten con la suficiente mística ni el orgullo deportivo que debe distinguir a todo atleta. La desastrosa actuación en Puerto España del onceno panameño que fue vencido por seis goles a cero por su similar, pone de manifesto que nuestros atletas no se inspiran ante la bandera panameña ni al escuchar las inmortales notas de nuestro Himno Nacional. Un preparador psicológico con la suficiente persuasión, debe motivar a nuestras embajadas deportivas en el exterior para que tengan una digna representación del país. Pese a ello, nuestros deportistas cuando están ganando empiezan a distraer su atención con lo que comúnmente se designa como "payasear" y cuando están perdiendo se desmoralizan completamente. Ese es un mal inherente en todas las delegaciones panameñas que compiten en el extranjero. Saca la cara por los panameños el equipo de Curundú que con jugadores de 14 a 16 años, representan en Orlando, Estados Unidos a América Latina en este campeonato mundial de pequeñas ligas. Panamá ha vencido a la representación Este de Estados Unidos, eliminó a Alemania que representaba a Europa y le ganó al Oeste norteamericano representado por California. Sólo ha tenido un revés y fue con el Sur de los Estados Unidos y está en las puertas de conseguir su primer campeonato mundial en esta categoría. Como se podrá comprender estos pequeños peloteros han defendido con gallardía los colores de nuestra patria y engrandecido el orgullo nacional. Hoy parte hacia Venezuela para participar en una justa internacional otro conjunto infantil de peloteros que van con sed de triunfo y a dejar en alto el nombre de la tierra que los vio nacer. Evidentemente, el béisbol en todos los niveles polariza la atención de todos los panameños sin la necesidad de que los medios los inflen y despierten falsas expectativas.
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PUNTO CRITICO |
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