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Al Gore apuesta a la clase media y a los trabajadores

Redacción
Crítica en Línea
Aunque lleva 24 años en Washington --ocho en la Cámara de Representantes, ocho en el Senado y otros ocho en la vicepresidencia--, Al Gore aceptó anoche el más serio reto de su carrera: intentar mantener al Partido Demócrata en la Casa Blanca por otros cuatro años. En su discurso en Los Angeles durante la última noche de la convención demócrata, Gore apeló a la clase media y trabajadora de Estados Unidos para que lo elijan presidente en noviembre, prometiendo repartir la prosperidad sin precedente que vive el país. "Aseguremos que nuestra prosperidad enriquezca no sólo a unos pocos, sino a todas las familias trabajadoras'', dijo Gore. A diferencia del discurso de aceptación de George W. Bush en la Convención Republicana, el vicepresidente se abstuvo de atacar al partido contrario, concentrándose en resaltar lo que él se considera capacitado para hacer como líder de la nación más poderosa del mundo. "Estamos entrando en una nueva era. Vamos a elegir a un nuevo presidente. Vengo esta noche ante ustedes como persona independiente, y quiero que me conozcan por lo que verdaderamente soy'', declaró Gore ante cientos de entusiasmados delegados. "He luchado por nuestra gente durante casi 25 años. Todo ese tiempo no he parado de escuchar, celebrando reuniones en centros laborales y vecindarios. ¿Y saben qué? Si me convierto en su presidente seguiré manteniendo reuniones completamente abiertas por toda esta nación'', prometió Gore en medio de un mar de aplausos y vítores. A lo largo del discurso, Gore resaltó su papel en las políticas económicas de los últimos ocho años, de las que el país se ha beneficiado; sus batallas "contra los grandes intereses'' de sus días en la Cámara de Representantes y el Senado, y su determinación de "no perder de vista jamás las necesidades de la clase trabajadora''.
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A lo largo del discurso, Gore resaltó su papel en las políticas económicas de los últimos ocho años, de las que el país se ha beneficiado; sus batallas "contra los grandes intereses'' de sus días en la Cámara de Representantes y el Senado, y su determinación de "no perder de vista jamás las necesidades de la clase trabajadora''.
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