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REFLEXIONES
"Una terminal incomunicada"

Carlos Christian Sánchez C.
Colaborador
No es que queramos molestar la paciencia de aquellos que idearon hacer una gran terminal de autobuses para el transporte colectivo entre el Interior de la República y la Capital, pero volvemos a escribir sobre una cuestión básica que sigue afectando a los ciudadanos que viajan hacia otros destinos del país. La gran pregunta continúa pendiente: ¿Cuándo será el día en que los autobuses de las piqueras capitalinas irán a dejar a la gente en la terminal de Albrook?. No puede ser que un grupo de taxistas y que la empresa SACA ,monopolicen la ruta de acceso a esa estación ultramoderna. De hecho la Estación de Albrook es la antitesis de una terminal de autobús. Los buses de Pedregal, de Don Bosco, los del lado Este de la ciudad de Panamá, como de la 24 de Diciembre, Pacora, Tocumen y Juan Díaz, donde se supone hay una gran cantidad de personas originarias del interior del país, se encuentran con que las diferencias entre los sindicatos, transportistas, impiden que los benditos buses lleguen hacia las áreas revertidas. Para la gente de escasos recursos, la situación de pagar unos veinticinco centavos a la empresa SACA, para que dejen a las personas en Albrook, desde la Plaza 5 de Mayo, resulta muy oneroso gastar dicho dinero, por lo cual justifica la permanencia de la estación de autobuses en El Chorrillo. Igual es costoso el pagar un balboa con cincuenta centavos, por llegar a esa estación, cosa que es un verdadero abuso. Le informo a esas personas que recalcan en la modernización del transporte colectivo, les digo que en ningún país existe el relajo que hay en Panamá, puesto que si se hace una gran terminal de transporte colectivo, todas las rutas de autobuses deben llegar a ese lugar. No puede ser que se tenga que esperar unos seis meses para que se resuelvan las diferencias de traslado entre los "buenos" y "palancas" de San Miguelito y del lado Este de Panamá, con los gremios de Arraiján, La Chorrera y el Interior. O es que acaso no hay una Autoridad del Transporte que regule y beneficie a los clientes, usuarios permanentes de los autobuses. Por esa y otras muchas razones lógicas, exigimos al Director del Tránsito, o de la Autoridad de Transporte, Carlos Harris, que acelere las gestiones para que los buses de San Miguelito, Pedregal, Pacora, Tocumen y otros lados de la ciudad capital, lleguen directamente a la Terminal, para así acabar con el encarecimiento de las tarifas de transporte para los humildes ciudadanos panameños del interior. No es posible que los conductores sean tan poderosos, e irrespetuosos, como lo vi una vez cuando a una anciana interiorana, un individuo le gritó que no era su problema el llegar hacia Albrook desde la ciudad. Ojalá el caos del transporte termine pronto. De lo contrario, los mismos transportistas serán víctima de su propia soberbia: las gestiones públicas para atraer nuevos inversionistas que pretenden construir un sistema de monorriel, tranvía o metro, avanzan lentamente. Quizás muy pronto, en el futuro, la realidad de un ferrocarril interno solucionaría el trasladarse de un lugar a otro en la ciudad y el resto del país.
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