Sentada en la escalera que conduce a su humilde vivienda hecha con pedazos de madera y con la foto de su hijo Brayan Ruíz García, en sus manos, encontramos a Rosa García, madre del niño de 3 años, que falleció producto de una disputa entre pandilleros, que le propinaron un tiro en la cabeza.
Sus ojos reflejaban impotencia y dolor, porque sabía que los asesinos de su hijo están libres.
Mientras que ella nunca podrá olvidar las últimas palabras de su bebé que le dijo "Mamí, estoy botando sangre, antes de que cerrará sus ojos, que más nunca volverán abrirse.
Alrededor de Rosa, estaba varios niños, que dentro de su inocencia jugaban sin saber el dolor que esta sufriendo esta mujer, que ahora se abriga con el amor de sus otros dos hijos de 5 y 7 años respectivamente.
"El Palón" en Curundú, es el área en donde se dio este cruel crimen, sitio donde la gente vive en condiciones realmente difíciles.
Rosa aceptó hablar con "Crítica" y describió a su hijo como un bebé cariñoso y llamativo y su foto así lo reflejaba porque sus ojos chocolates claros, era realmente hermosos.
"Mi bebé nació el 28 de febrero del 2003, y desde pequeño le decíamos "Siete", porque siempre se ponía los siete deditos frente a sus ojos".
Paradójicamente, el 7 representa la suerte y también es sinónimo de la creación de la tierra, por parte de Dios.
Rosa, hizó un clamor a la madres de Curundú, para que se pongan la mano en el corazón y luchen para que la ola de violencia en este barrio se acabe, "porque hoy me tocó a mí, mañana puede ser cualquiera de ellas", sostuvo.
"Yo estaba en casa de una vecina y Brayan, estaba entre mis brazos jugando con una moto, cuando me dijo que estaba sangrando, yo pensé que era relajo, pero me miré el suéter y estaba lleno de sangre, me puse histérica y un vecino me ayudo".
PIDEN JUSTICIA
La madre clamó por justicia y que agarren a los asesinos, para que paguen por la muerte de un inocente que apenas empezaba a vivir y que no tienen la culpa de las peleas de otras personas.