Sería un orgullo para todos los padres que desde pequeños sus hijos se interesen por las disciplinas deportivas. Tal vez, para muchos, el primer deporte opcional sería la natación, ya que a los niños les encanta los chapuzones y los ratos largos en el agua.
Pero si nos vamos a los gustos de los padres, ellos se inclinan por los deportes tradicionales: el fútbol o el béisbol.
Claro, antes de pensar en el deporte que los infantes de la casa deben practicar, es necesario pensar en los pro y contra. Eso involucra estado de salud, edad y pasión del pequeñín.
No se puede precisar el momento adecuado para empezar con el deporte. Todo dependerá de la capacidad motriz y de coordinación que tenga el niño. Es aconsejable, en el caso de los más pequeños, que hagan primero clases de psicomotricidad para que vayan desarrollando esas capacidades, las que se recomiendan desde los 2 años de edad.
Eso sí, desde que los pequeñines adquieren los 6 ó 7 años el cuerpo de los niños está preparado para practicar cualquier deporte. La práctica debe comenzar desde la escuela o ser inculcados por los padres. Sólo es cuestión de buscar el espacio. Después de los 8 años, la capacidad de aprendizaje y entrega deportiva es mucho mayor. Aquí entran en juego la valorización que le den las demás personas.
Según los conocedores en el tema, existen dos pasos importantes antes de realizarse un deporte. Comprobar si el niño está correctamente vacunado (para evitar el contagio de ciertas enfermedades), y obtener un certificado médico de aptitud para realizar el deporte.
Se debe hacer a medias entre el niño y sus padres.
Ahora, qué pasa cuando el niño es de esos que apenas pronuncian las palabras necesarias para comunicarse. Bueno, muchos psicólogos coinciden en que la mejor forma de cambiar esta conducta es incluirlos en actividades sociales, recreativas y deportivas.
Lo importante es que el niño cuente con la comprensión de los padres a la hora de escoger el deporte, y saber respetar los gustos de los hijos.
Los más pequeños no deben hacer más de tres o cuatro horas de ejercicios a la semana. Además de eso, no se puede obligar ni castigar por si algo va mal, mucho menos forzarlo.
LOS BENEFICIOS DEL DEPORTE:
Se integra a la sociedad.
- Comienza a seguir reglas.
- Vence la timidez.
- Corrige sus impulsos.
- Se vuelve colaborador.
- Respeta la opinión de los demás.
- Tiene más coordinación.
- Aumenta su crecimiento.
- Puede corregir defectos físicos.
- Adquiere buenos hábitos.
- Gusta de los movimientos.
- Estimula la higiene y la salud.
- Adquiere responsabilidades.
El hábito deportivo se debe ir construyendo día a día y con la participación de toda la familia.